Autor: Milton Méndez
Hay productos que representan mucho más que una actividad económica. El mezcal es uno de ellos. En el sur del Estado de México, es historia, identidad, territorio y, sobre todo, el resultado del trabajo de familias que han conservado una manera de entender y transformar el agave.
Durante los últimos meses he tenido la oportunidad de convivir de cerca con productoras y productores mezcaleros del sur del Estado de México, gracias al apoyo de la Concaem, así como del Clúster Turístico y del Mezcal de la entidad. He conocido sus historias, escuchado sus preocupaciones y, sobre todo, constatado el orgullo con el que hablan de lo que hacen. Detrás de cada botella existe un conocimiento que no se aprende en un manual: se transmite de generación en generación y está profundamente ligado a la tierra.
Por eso, la Denominación de Origen Mezcal para 15 municipios del sur de la entidad representa mucho más que un reconocimiento. Publicada en el Diario Oficial de la Federación en noviembre de 2025, esta declaratoria incorpora formalmente a una región con una tradición mezcalera que durante años ha buscado el reconocimiento de su producto y de quienes lo hacen posible.
Nuestra portada de octubre está dedicada precisamente a ellas y ellos, a quienes cultivan el agave, conocen sus tiempos y entienden que la calidad comienza mucho antes de que el mezcal llegue a una botella. A quienes han convertido una tradición familiar en una actividad productiva y a quienes hoy enfrentan el reto de llevar sus marcas a nuevos mercados sin perder la esencia de lo que las hace únicas.
La nueva etapa que vive el mezcal mexiquense abre oportunidades importantes: profesionalización, certificación, comercialización, turismo, generación de empleo, y acceso a mercados nacionales e internacionales. Pero también plantea una responsabilidad: que el crecimiento se traduzca en mayor valor para las comunidades que han mantenido viva esta tradición.
El sur del Estado de México tiene en el mezcal un producto con identidad propia y capacidad para competir. Productoras y productores mexiquenses ya han obtenido reconocimientos en competencias internacionales, una muestra de que la calidad puede convertirse en una plataforma para proyectar al estado más allá de sus fronteras.
En Mundo Ejecutivo Estado de México quisimos dedicar esta edición a mirar el mezcal desde esa perspectiva: no solamente como una bebida, sino como una oportunidad de desarrollo regional.
Porque cuando una tradición logra convertirse en valor económico sin perder su identidad, no solamente gana un producto, gana una comunidad, gana un territorio y gana todo el Estado de México.
