Mezcal en México: un elixir con legado cultural

by Editorial

Autor: Blanca Estela Pérez Villalobos

El mezcal no es sólo una bebida destilada, es la memoria viva de la tierra y un vehículo de identidad ancestral. A diferencia de otros destilados industriales, cada gota de mezcal encierra el clima de una región, la mineralidad de sus suelos y el conocimiento heredado de familias enteras.

El oficio mezcalero -transmitido de abuelos a padres y de padres a hijos- es una labor artesanal de resistencia. Quien aprende este oficio, no lo hace en una escuela, sino reconociendo el punto exacto de madurez de un maguey, y sabiendo controlar las temperaturas de la fermentación al olfato y al tacto. Este legado intergeneracional convierte al mezcal en un patrimonio cultural intangible, donde la familia, la comunidad y la naturaleza convergen.

En las últimas décadas, el mezcal ha vivido una transformación extraordinaria: de ser una bebida local, pasó a ocupar las mesas de los restaurantes más prestigiosos del mundo. Este auge se refleja con claridad en la economía del país. De acuerdo con el Consejo Regulador del Mezcal (Comercam), en 2025, la producción nacional de esta bebida registró volúmenes que sobrepasan los 6.9 millones de litros en sus versiones certificadas, siendo Oaxaca el principal estado productor.

El mercado del mezcal es profundamente exportador. Más del 60 por ciento se destina a mercados internacionales, poniendo a Estados Unidos como el principal consumidor exterior, seguido por países europeos como España, Francia, Reino Unido y Alemania, así como mercados emergentes en Canadá y Australia.

A nivel nacional, el consumo ha mostrado un crecimiento sostenido, impulsado por una nueva cultura de apreciación gastronómica. En México se consumen más de 2.5 millones de litros al año, dejando de ser un destilado ocasional para convertirse en un emblema de sofisticación, identidad y tradición en bares y maridajes de alta cocina.

Aunque Oaxaca suele robarse los reflectores de la industria al concentrar la mayor parte del volumen nacional, existe una región con una tradición mezcalera igualmente viva, rica y llena de historia: el sur del Estado de México.

Tras un riguroso proceso de peritajes interdisciplinarios, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) respaldó modificar la Declaración General de Protección de la Denominación de Origen Mezcal, para incluir a 15 municipios del sur mexiquense, logro que da empuje a esta zona, tanto a nivel comercial, turístico y social.

Cada botella de mezcal -ya sea proveniente de los valles oaxaqueños, de las cañadas del sur del Estado de México o de cualquier lado- es el resultado de tierras benditas y el trabajo meticuloso de generaciones que han tenido el don de crear un destilado que ha conquistado al mundo. ¡Salud y larga vida a las familias mezcaleras!

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