Autor: José Alam Chávez Jacobo
REACOMODO EN LA LXII LEGISLATURA Y LA JUGADA EN TECÁMAC
La ruta de Lilia Urbina y de Aarón Urbina
Con el arranque formal del Tercer Año Legislativo en el Congreso del Estado de México, avanza el escenario de reacomodos hacia 2027, donde la bancada naranja será clave. En este nuevo tramo legislativo, la bancada de Movimiento Ciudadano ejecutó una maniobra sorpresiva e importante: la incorporación de la diputada local Lilia Urbina Salazar.
Con su llegada, la fracción emecista escaló de cuatro a cinco integrantes, asestando un golpe directo a la línea de flotación del priismo mexiquense y consolidando una ruta de expansión constante en el Valle de México.
EL EFECTO EN EL TABLERO
El salto de Urbina Salazar trascendió el ámbito local tras ser arropado por la cúpula emecista en su plenaria de Sonora. El respaldo explícito de Dante Delgado Rannauro, figura clave del partido; Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional, y el senador Luis Donaldo Colosio Riojas envió una señal de peso. En esa misma mesa donde Colosio terminó por proyectarse hacia la gubernatura sonorense, el tablero nacional ajustó sus piezas: despejar esa incógnita redirigió las miradas en Nuevo León hacia cuadros como Miguel «Mike» Flores, actual secretario general de Gobierno; y Mariana Rodríguez, abriendo a su vez espacios de integración en Hermosillo.
En la entidad mexiquense, la mancuerna entre la dirigencia local y el nacional tiene lecturas de fondo. La cercanía mostrada entre Ruth Salinas Reyes, la propia Lilia Urbina y Álvarez Máynez ratifica el permanente activismo del dirigente nacional en suelo estatal. Para nadie en el análisis político es un secreto que Máynez se consolida como una carta natural para el escenario de 2029 en el Estado de México, un radar en el que también orbita la figura de Aurelio Nuño Mayer.
TECÁMAC Y EL FACTOR URBINA: ¿RUPTURA O INGENIERÍA DE SUPERVIVENCIA?
Más allá de la pasarela nacional, el movimiento de Lilia Urbina exige una disección microscópica en el plano local y familiar. Su padre, el exalcalde y experimentado político Aarón Urbina Bedolla, institucionalmente se mantiene en las filas del PRI. Sin embargo, la gran interrogante que comienza a despejarse en este periodo es si esa distancia partidista responde a un mero tema de formas o si se trata de una cuidada ingeniería política para no obstaculizar el despliegue de su hija bajo las siglas de MC.
En los corrillos políticos cobra cada vez más fuerza la tesis de una jugada en dos bandas: un acuerdo coordinado donde ambos compitan en la contienda local bajo siglas distintas, pero hacia cargos complementarios, maximizando la rentabilidad de su estructura en Tecámac.
LA VIABILIDAD JURÍDICA Y EL CÁLCULO ELECTORAL
Desde la perspectiva del derecho electoral, la ruta de Lilia Urbina hacia la alcaldía de Tecámac por Movimiento Ciudadano está jurídicamente blindada. La restricción constitucional que exige la renuncia o desvinculación partidista previa aplica estrictamente para la reelección consecutiva en el mismo cargo.
Al aspirar a la presidencia municipal y no a la ratificación dentro del Poder Legislativo -tratándose de un órgano de gobierno distinto-, no existe impedimento legal para que MC la registre formalmente, manteniendo intactos sus derechos políticos.
Por su parte, el escenario de Aarón Urbina representa la mayor garantía de contención para el tricolor en la zona. De ser postulado a la diputación local, sus probabilidades de ingresar a la Cámara local son sumamente elevadas: ya sea conquistando el distrito por mayoría relativa o mediante la vía del “mejor segundo lugar” (primera minoría), figura de representación proporcional que en comicios pasados fue el puente que impulsó la carrera de la propia Lilia.
Para la diputada, una candidatura a la diputación federal se vislumbra cuesta arriba en un territorio donde Morena mantiene su principal músculo electoral. Por ello, la apuesta por la municipalidad bajo la bandera naranja se perfila como la vía más clara de competencia.
El inicio de este periodo legislativo deja en claro que el reacomodo de fuerzas en la entidad mexiquense ya no pasa por las vías tradicionales.
