Ni Moody’s… con las ratings

by Editorial

Autor: Mtro. Rafael Estrada Cano

Las organizaciones de estadística y de calificación integran la red global de la Comisión de Estadística de las Naciones Unidas. En el alfabeto financiero, las de “calificación” buscan garantizar la protección al inversor, la integridad del mercado y la formulación de capital.


Las tres grandes agencias de rating, Moody’s Ratings, Standard and Poor’s (S&P) y Fitch Ratings, son reguladas por la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC) y controlan alrededor del 95 por ciento de las calificaciones crediticias de los mercados financieros.


Para evitar sesgos percibidos contra las economías en desarrollo y reducir sus costos de endeudamiento, los países de las mayores economías emergentes del mundo (BRICS) en cumbres pasadas, como las de Goa (2016) y Johannesburgo (2018), acordaron la creación de su propia agencia de calificación de riesgo para contribuir a la competencia en el mercado mundial de los servicios de rating y dar una alternativa a las agencias estadounidenses, aunque la misma no llegó a concretarse ya que el bloque optó por priorizar otros proyectos financieros como el New Development Bank.


Las agencias de rating pueden dar una calificación de riesgo crediticio a empresas individuales, acciones, bonos de gobierno, corporativos o municipales, valores respaldados por hipotecas, swaps de incumplimiento crediticio y obligaciones de deuda garantizada.
El riesgo crediticio muestra la probabilidad de que un prestatario incumpla sus obligaciones de devolver un préstamo.


RATING PARA MÉXICO
S&P Global Ratings, Moody’s Ratings y Fitch Ratings no miden la riqueza integral de México, sino que califican su confiabilidad financiera como deudor a través de la capacidad y voluntad que expresa para pagar su deuda completa y puntualmente. Tampoco califican directamente si un gobierno es “bueno” o si toda la economía funciona bien, estiman su riesgo de incumplimiento soberano, supervisadas a través de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).


Para las agencias calificadoras, México mantiene el grado de inversión, aunque con mayores presiones. Ante ello, el gobierno está racionando el presupuesto en un momento donde han puesto bajo la lupa el compromiso presidencial de reducir el déficit, para avanzar hacia la consolidación fiscal aun en un entorno de bajo crecimiento económico e inversión y menor recaudación.


FITCH RATINGS
Mantuvo la nota en “BBB-“ y perspectiva estable, destacando la solidez de la economía. De acuerdo con la calificadora, las perspectivas de crecimiento para México “se mantienen difíciles” tras un crecimiento del PIB de sólo 0.5 por ciento en 2025 y con la expectativa de un 1 por ciento para el cierre de este año. “El mayor desafío que ahora mismo vemos parece ser si México corre el riesgo de quedarse estancado en este ritmo lento en este momento”.


Para Fitch, México está por debajo de lo esperado, al comparar el desempeño que tienen economías en la región como Brasil, Perú y Colombia, países con crecimientos de más de 2 por ciento. El bajo crecimiento está relacio nado con la caída de la inversión, marcada por la incertidumbre comercial.


MOODY’S RATINGS
Bajó la calificación soberana de “Baa2” a “Baa3”, con perspectiva estable, colocando al país en el último escalón del grado de inversión y a un solo peldaño del territorio especulativo de riesgo crediticio moderado. La calificadora sostuvo que la decisión refleja su previsión de que persistirán las debilidades fiscales que viene arrastrando el país ante una mayor deuda, un gasto rígido, ingresos reducidos y el apoyo financiero continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex).


Se trata de sólo un escalón por encima del grado especulativo o “bono basura”. Además de funcionar como una evaluación sobre la capacidad de un emisor para cumplir con sus obligaciones, una calificación más baja también implica mayores costos de financiamiento para la hacienda pública.


S&P GLOBAL RATINGS
Ha ratificado la nota soberana en “BBB”, pero cambió su perspectiva de estable a negativa en mayo ante la perspectiva de la deuda del Gobierno Mexicano, y de las estatales Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). La perspectiva negativa refleja el riesgo de una consolidación fiscal muy lenta, debido principalmente al bajo crecimiento económico, lo que resulta en un aumento de la deuda pública mayor de lo esperado y una mayor carga de intereses.


Un deterioro inesperado de los estrechos vínculos comerciales y económicos de México con Estados Unidos también podría debilitar la sólida posición externa del país.


CONCLUSIÓN BIOPOLÍTICA
Las restantes cinco agencias multinacionales que evalúan la deuda soberana mexicana le han calificado así: Japan Credit Rating Agency (JCR) -agencia japonesa- le otorga la nota más alta de todas con A-, HR Ratings -agencia mexicana- con BBB+, Rating and Investment Information (R&I) -agencia japonesa- con BBB+, DBRS Morningstar -calificadora canadiense estadounidense- con BBB y Kroll Bond Rating Agency (KBRA) -agencia estadounidense- con BBB.


P.D. Si México baja de BBB- o Baa3 entra a la categoría de grado de especulación BB+ hacia abajo. Y, si esto ocurre con dos o más agencias, los grandes fondos internacionales tienen prohibido por ley invertir en el país, lo que provocaría una fuga masiva de capitales, y un aumento drástico en el costo del dólar y las tasas de interés.

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