Con una población cercana a los 18 millones de habitantes, distribuidos en 125 municipios, el Estado de México enfrenta el reto de fortalecer la prevención y el combate al delito mediante tecnología, inteligencia y coordinación institucional.

Durante el diálogo “Buenas prácticas en seguridad: innovación tecnológica al servicio de la seguridad”, organizado por la plataforma Campeones de Seguridad y su coordinadora nacional, Andrea Becerril, en las instalaciones del Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo y Calidad (C5), el secretario de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, expuso los retos de proteger la entidad mexiquense.

Entre las herramientas tecnológicas destacan 20,000 cámaras de videovigilancia distribuidas en 5,000 Puntos de Monitoreo Inteligente, 86 arcos carreteros con lectores de placas, 2,550 intercomunicadores y una flota de 80 drones tácticos. A estos recursos se suman sistemas de Inteligencia Artificial para apoyar el análisis de información, la geolocalización de patrullas y la atención de emergencias recibidas a través del 911.

Indicadores de incidencia delictiva.
El encuentro puso de relieve que la innovación tecnológica constituye una herramienta estratégica para fortalecer la seguridad pública, cuyo impacto depende de su integración con personal capacitado, inteligencia y capacidad de respuesta ante las necesidades de la población.
Durante el encuentro también se presentaron indicadores de incidencia delictiva que reportan reducciones de 45.7% en robo de vehículo, 43% en robo a casa habitación y 41.7% en secuestro, de acuerdo con el comparativo basado en información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
No obstante, uno de los principales desafíos es ampliar la capacidad operativa. La entidad cuenta con, aproximadamente, 16,000 policías estatales operativos, frente a una necesidad estimada de 32,000 elementos para alcanzar el parámetro de referencia de 1.8 policías por cada mil habitantes.
La estrategia también contempla operativos conjuntos, como el Operativo Otomí y el Mando Unificado Zona Oriente, además de la coordinación con autoridades municipales, fuerzas federales y entidades vecinas.

