Las intensas lluvias registradas durante la Copa del Mundo reabren el debate sobre la resiliencia de la infraestructura, la gestión del agua y la adaptación de las ciudades sede ante fenómenos climáticos cada vez más frecuentes
Por: Milton Méndez
Con información de EFE Verde
El Mundial de Futbol 2026 no sólo ha sido un escaparate deportivo y económico para México, Estados Unidos y Canadá, también se ha convertido en un reflejo de uno de los mayores desafíos del siglo XXI: el impacto del cambio climático sobre las ciudades y la organización de eventos masivos.
Las intensas lluvias que han afectado algunas sedes mexicanas durante el torneo, particularmente en la Ciudad de México, han provocado retrasos en partidos, complicaciones logísticas y la activación de protocolos de seguridad, evidenciando que los fenómenos meteorológicos extremos forman parte de una nueva realidad con la que deberán convivir las grandes competiciones internacionales.
La investigadora Judith Domínguez, profesora del Centro de Estudios Urbanos y Ambientales de El Colegio de México, señala que el Mundial ha puesto de manifiesto cómo el cambio climático ha dejado de ser un escenario futuro para convertirse en un factor que incide directamente en la vida cotidiana, la infraestructura urbana y el desarrollo económico.
En su análisis, destaca que las tormentas eléctricas y las precipitaciones extraordinarias obligaron incluso a retrasar encuentros del torneo conforme a los protocolos establecidos por la FIFA.
Un reto para las ciudades
El caso de la Ciudad de México resulta especialmente ilustrativo. La capital se encuentra en plena temporada de lluvias, que se extiende de mayo a noviembre, periodo durante el cual las precipitaciones intensas suelen generar inundaciones, afectaciones a la movilidad y presión sobre la infraestructura hidráulica. Este año, junio registró algunos de los mayores acumulados de lluvia de los últimos años, situación que coincidió con la celebración de varios encuentros mundialistas.
De acuerdo con la especialista, el problema no responde únicamente a la intensidad de las lluvias, sino también a factores estructurales como la urbanización acelerada, la gestión del drenaje, la acumulación de residuos sólidos y el escaso aprovechamiento del agua pluvial, elementos que incrementan la vulnerabilidad de las ciudades frente a eventos climáticos extremos.
El cambio climático también impacta a los negocios
Más allá del deporte, este escenario representa un desafío para diversos sectores económicos. Turismo, hotelería, transporte, comercio y logística dependen de que las ciudades sede mantengan condiciones adecuadas de operación durante acontecimientos internacionales que movilizan a millones de visitantes.
La experiencia del Mundial demuestra que la adaptación climática ya forma parte de la agenda empresarial. Las inversiones en infraestructura resiliente, sistemas de monitoreo meteorológico, movilidad, gestión del agua y protección civil adquieren un papel cada vez más relevante para reducir riesgos operativos y garantizar la continuidad de las actividades económicas.
La sostenibilidad como ventaja competitiva
Para expertos en desarrollo urbano, los grandes eventos internacionales ofrecen la oportunidad de acelerar inversiones en infraestructura sostenible y fortalecer la capacidad de respuesta de las ciudades frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes.
En el caso de México, la organización del Mundial 2026 deja una lección que trasciende las canchas: el éxito de este tipo de eventos dependerá no sólo de la calidad de los estadios o de la afluencia de aficionados, sino también de la capacidad de las ciudades para adaptarse a un entorno climático cambiante.
En este contexto, el cambio climático deja de ser un tema exclusivamente ambiental para convertirse en un asunto estratégico para la competitividad, la inversión y el desarrollo urbano. La experiencia de la Copa del Mundo confirma que la resiliencia de las ciudades será un factor determinante para atraer turismo, organizar eventos globales y garantizar un crecimiento económico sostenible en los próximos años.
