En el marco del Día Internacional de la Paz, el Colectivo 50+1 – Capítulo Estado de México realizó el foro “Compromiso por la Cultura de Paz y los Derechos de las Mujeres y las Niñas”, donde presentó un decálogo y una carta de intención para incorporar este enfoque a sus actividades
Por Redacción
La construcción de una cultura de paz requiere algo más que la ausencia de violencia. También implica garantizar que mujeres y niñas puedan vivir, participar y desarrollarse en condiciones de igualdad y libres de cualquier forma de violencia.
Bajo esta premisa, el Colectivo 50+1 Estado de México llevó a cabo el foro “Compromiso por la Cultura de Paz y los Derechos de las Mujeres y las Niñas” en el Salón Benito Juárez de la Cámara de Diputados del Estado de México, en el marco del Día Internacional de la Paz.
El encuentro fue encabezado por Mónica Álvarez Nemer, presidenta del Colectivo 50+1 Estado de México y diputada federal, y contó con la participación de mujeres de distintos municipios y sectores. La actividad se realizó en colaboración con AGORA: Consultora Internacional Educación, Desarrollo y Paz.
Durante el encuentro, Álvarez Nemer planteó que la paz debe entenderse desde las condiciones concretas en las que viven las mujeres y las niñas. En ese sentido, señaló que una vida libre de violencia, la posibilidad de expresarse y participar sin ser silenciada, y el acceso a entornos seguros, forman parte de una concepción integral de paz.
“La paz no se define por lo que falta. La paz se define por lo que estamos viviendo en el presente”, expresó durante su intervención. También advirtió que no puede hablarse de paz cuando persisten distintas formas de violencia contra las mujeres, entre ellas la económica, digital, política, física y vicaria.
Del discurso a los compromisos
Uno de los principales resultados del encuentro fue la presentación y firma de un Decálogo por la Cultura de Paz y los Derechos de las Mujeres y las Niñas, que plantea compromisos relacionados con la prevención y atención de la violencia de género, la igualdad sustantiva y la participación de mujeres y niñas en la vida pública.
Entre sus puntos se encuentran defender el derecho a una vida libre de violencia, denunciar o acompañar actos de violencia de género, impulsar la igualdad sustantiva, acompañar a las víctimas sin juzgarlas, promover la participación política y social de mujeres y niñas, y rechazar el lenguaje y las prácticas que normalicen la violencia.
El documento también plantea la corresponsabilidad de los hombres en la construcción de entornos libres de violencia, la incorporación de la perspectiva de género en políticas y programas, y la necesidad de convertir estos compromisos en acciones concretas y medibles.
A estos compromisos se sumó la entrega de una Bandera de la Paz a Mónica Álvarez Nemer, así como la presentación de un catálogo de cultura de paz elaborado para el colectivo y la suscripción de una carta de intención para incorporar este enfoque de manera transversal en sus actividades.
Educación, igualdad y participación
La ponencia principal estuvo a cargo de Alicia Cabezudo, embajadora internacional por la paz, quien abordó la relación entre paz, justicia, igualdad, derechos humanos, democracia, diálogo y mediación.
Cabezudo destacó la participación de las mujeres en los procesos de paz, y planteó la educación para la paz y los derechos humanos como uno de los desafíos para México y América Latina.
El “Compromiso por la Cultura de Paz y los Derechos de las Mujeres y las Niñas” nace gracias a la propuesta presentada por Alicia Cabezudo y Carolina Alanís, en el que se plantea establecer una colaboración académica y de formación entre el Colectivo 50+1 – Capítulo Estado de México y las Embajadoras Internacionales por la Paz, para desarrollar conferencias, talleres, cursos y eventualmente un diplomado sobre cultura de paz, derechos de las mujeres y las niñas, así como prevención de la violencia de género.
La propuesta también contempla programas de sensibilización para funcionariado estatal y una escuela de liderazgo político de las mujeres de 50+1 con enfoque en cultura de paz.
La carta de intención tiene una vigencia propuesta de un año y establece expresamente que no genera obligaciones económicas ni jurídicas entre las partes, mientras se evalúa, en su caso, la formalización de un convenio específico.
