Bárbara Abril González Avilés ha construido su trabajo ciudadano en Atizapán de Zaragoza, uno de los municipios más complejos del Estado de México, donde los retos van del deterioro urbano a la inseguridad y la falta de oportunidades para los jóvenes.
Por: Milton Méndez
Bárbara González Avilés, licenciada en Derecho, deportista y activista social, forma parte de esa generación que ha optado por involucrarse directamente en la realidad de su municipio. Su trabajo en colonias, su presencia constante en comunidades, así como su vínculo con jóvenes y familias la han convertido en una figura reconocida en el norte del Estado de México, donde ha construido una trayectoria basada en la gestión social y el acompañamiento ciudadano.
La visión con que cuenta parte de una idea clara: la transformación no ocurre desde el escritorio, sino desde la calle.
RAÍCES PROFUNDAS EN ATIZAPÁN DE ZARAGOZA
Originaria del fraccionamiento Las Alamedas, Bárbara ha vivido toda su vida en Atizapán de Zaragoza, lo que le ha permitido conocer de manera directa la evolución del municipio y sus problemáticas.
“Desde que soy bebé vivo aquí. Conozco perfectamente el municipio, sus colonias y a su gente”, afirma.
Su formación académica se desarrolló en la zona de Satélite, donde cursó la licenciatura en Derecho. Sin embargo, su interés por el servicio público y la participación social surgió mucho antes de su preparación profesional.
A los 14 años comenzó a involucrarse en actividades juveniles, representando a las juventudes atizapenses y participando en espacios de organización comunitaria. Esa etapa marcó el inicio de una vocación que, con el tiempo, se consolidaría en trabajo territorial constante.
“Desde muy joven entendí cómo desde el gobierno y desde la organización ciudadana se puede ayudar a personas en situación vulnerable. Ahí nació mi pasión por servir”, recuerda.
El entorno familiar también jugó un papel fundamental en su formación. Creció observando el compromiso social de sus padres, quienes le transmitieron la importancia del trabajo constante y la responsabilidad comunitaria.
EL TERRITORIO COMO EJE DE ACCIÓN
Uno de los pilares de su trabajo es la presencia permanente en colonias del municipio. Desde ahí, ha impulsado gestiones sociales, acompañamiento a familias y acciones de recuperación de espacios públicos.
“Todos los días estamos en territorio. La gente tiene muchas necesidades y tratamos de ayudar gestionando apoyos o, cuando es necesario, incluso con recursos propios”, explica.
En su recorrido por distintas colonias ha identificado problemáticas recurrentes como el deterioro de calles, la falta de mantenimiento urbano y el rezago en infraestructura básica. Señala que muchas zonas llevan décadas sin intervención significativa.
“Hay colonias que en más de 30 años no han tenido mejoras reales. Eso impacta directamente en la calidad de vida de las familias”, advierte.
A estas condiciones se suma una preocupación constante: la inseguridad. De acuerdo con su percepción como ciudadana y líder social, el problema ha crecido en distintas zonas del municipio, incluso en áreas consideradas residenciales.
“La inseguridad es uno de los temas más preocupantes. Se han registrado hechos violentos en distintas zonas y eso genera incertidumbre en la población”, señala.
JUVENTUD: EL CENTRO DEL CAMBIO SOCIAL
Para la entrevistada, uno de los sectores más importantes en la transformación del municipio es la juventud. Considera que los jóvenes enfrentan una falta de oportunidades en educación, cultura y deporte.
“La juventud necesita más espacios para estudiar, pero también para desarrollarse en actividades culturales, deportivas y recreativas”, comenta.
En su experiencia, la recuperación de espacios públicos es una herramienta clave para reconstruir el tejido social. Cuando los jóvenes se apropian de su entorno, explica, se fortalece el sentido de pertenencia y disminuyen factores de riesgo.
“El deporte, la cultura y la convivencia son fundamentales para alejar a los jóvenes de problemas como las adicciones o la violencia”, expone.
Aunado a lo anterior, su relación con el deporte no es sólo personal, sino también una estrategia de impacto social. Como deportista, ha visto cómo esta disciplina puede transformar hábitos, fortalecer valores y generar comunidad.
Asimismo, considera urgente ampliar la oferta educativa en el municipio, especialmente a nivel superior, para evitar que los jóvenes tengan que desplazarse largas distancias o abandonar sus estudios.
UNA VISIÓN CRÍTICA DE LA POLÍTICA LOCAL
Desde su perspectiva, la relación entre ciudadanía y política atraviesa un momento de desgaste. La desconfianza hacia las instituciones ha crecido debido a la falta de resultados y a la repetición de prácticas tradicionales.
“Necesitamos un relevo generacional. Nuevos liderazgos con verdadera vocación de servicio”, sostiene.
Critica la falta de cumplimiento en promesas políticas y la desconexión entre representantes y ciudadanía. Para ella, este fenómeno ha debilitado el vínculo social con la política.
“La gente está cansada de escuchar lo mismo. Promesas que no se cumplen sólo generan más desconfianza”, dice.
En contraste, propone un modelo basado en la acción directa, donde la ciudadanía participe activamente en la solución de problemas comunitarios.
“No se trata de prometer, sino de hacer. La gente quiere resultados visibles”.
VIOLENCIA DE GÉNERO Y RESILIENCIA PERSONAL
En su camino dentro del ámbito social, González reconoce haber enfrentado violencia de género, una situación que, lejos de detenerla, fortaleció su carácter y determinación.
“He vivido violencia de género, pero también he aprendido a ser más fuerte y a seguir adelante”, expresa.
Asegura que el trabajo en territorio requiere carácter, resiliencia y compromiso constante con la ciudadanía. Y su motivación principal proviene de su entorno familiar y de la comunidad en la que ha crecido.
El deporte es una de mis banderas, ya que soy una mujer deportista”.
“Tengo familia aquí y eso me impulsa a seguir trabajando por todas las familias del municipio”, comparte con Mundo Ejecutivo Estado de México.
EL PAPEL DE LAS MUJERES EN LA TRANSFORMACIÓN DEL PAÍS
González Avilés observa con entusiasmo el avance de las mujeres en la vida pública de México. Considera que la presencia femenina en espacios de poder representa un cambio histórico y estructural.
“Hoy vemos a mujeres en la Presidencia, en gobiernos estatales y en espacios que antes eran impensables. Eso abre camino para nuevas generaciones”, reflexiona.
Desde su visión, las mujeres tienen una capacidad especial de transformación social, tanto en lo público como en lo privado: “La mujer transforma todo lo que toca. Tiene una capacidad natural para construir y reconstruir su entorno”.
Este avance, considera, no sólo beneficia a las mujeres, sino que inspira a niñas y jóvenes a imaginar futuros distintos.
“Hoy las niñas pueden soñar con ser lo que quieran ser”, nos cuenta.
LIDERAZGO BASADO EN CERCANÍA Y CONSTANCIA
El liderazgo que la caracteriza es producto de la presencia constante en territorio. No se trata de una actividad ocasional, sino de una labor permanente de acompañamiento social.
“Empecé a la edad de los 14 años representando a las juventudes atizapenses, siendo presidenta del Comité Juvenil de Atizapán de Zaragoza en la izquierda Fui muy joven, pero yo veía cómo trabajaba mi papá, cómo trabajaba mi mamá. y cómo ellos, desde la instancia en donde estaban, podían ayudar a mucha gente en una situación vulnerable”, confiesa.
Esa continuidad le ha permitido construir confianza con la ciudadanía, sustentada en el contacto directo y la atención a necesidades reales.
UNA VISIÓN DE FUTURO PARA ATIZAPÁN DE ZARAGOZA
De cara al futuro, González plantea un municipio más equitativo, seguro y con mayor participación ciudadana. Considera que el gobierno debe estar presente en todos los sectores sociales sin distinción.
“Debe gobernarse para todos, con presencia real en territorio y con sensibilidad social”.
En su visión, el liderazgo del futuro debe ser joven, incluyente y comprometido con la transformación social.
También subraya la diversidad del municipio, donde conviven zonas residenciales, colonias populares y comunidades originarias que requieren atención equitativa.
“Todos los sectores son importantes y todos deben ser escuchados”, concluye.
BÁRBARA ABRIL GONZÁLEZ AVILÉS
Su trayectoria refleja el surgimiento de una generación de liderazgos ciudadanos que buscan transformar su entorno desde la acción directa. Su trabajo territorial, su cercanía con la comunidad y su visión centrada en la juventud, así como la participación social delinean una propuesta que apuesta por una política más humana, más cercana y más activa.
En su visión, el cambio no se espera: se construye diariamente en las calles de Atizapán de Zaragoza, junto a la ciudadanía.
“La juventud quiere más oportunidades para el estudio. La juventud necesita más espacios para actividades recreativas, deporte, cultura, música. Necesitamos enfocarnos en recuperar los espacios públicos que han sido abandonados”.
