Movilidad 2026: el automóvil resiste, pero el futuro exige nuevas opciones

by Editorial

El informe de Movilidad de Ipsos 2026* revela que el coche conserva un fuerte peso práctico y emocional, mientras crecen las expectativas sobre transporte público, seguridad vial , ciclovías y movilidad eléctrica

Por: Redacción

La movilidad atraviesa una etapa de transformación en la que las preferencias de los ciudadanos no avanzan al mismo ritmo que la tecnología. El Informe de Movilidad de Ipsos 2026, elaborado a partir de una encuesta Global Advisor en 31 países, muestra una paradoja relevante para gobiernos, fabricantes y empresas: aunque existe una creciente apertura hacia alternativas más sostenibles y conectadas, el automóvil particular continúa ocupando un lugar central en la vida cotidiana.

De acuerdo con el estudio, 43 por ciento de los conductores considera que vivir sin automóvil sería imposible y otro 43 por ciento afirma que podría hacerlo, pero preferiría mantenerlo. El dato confirma que la propiedad del vehículo no responde únicamente a una necesidad de traslado, también está relacionada con autonomía, comodidad y una dimensión emocional que las marcas deberán considerar. En 22 de los 31 países analizados, el automóvil aparece como el medio de transporte que más disfruta la población.

La dependencia es todavía mayor fuera de los grandes centros urbanos. Seis de cada 10 personas que viven en zonas rurales consideran imposible vivir sin automóvil, frente a 46 por ciento de quienes habitan áreas suburbanas y 37 por ciento de los residentes urbanos.

Sin embargo, en las ciudades aparece una oportunidad para diversificar la movilidad: 48 por ciento de los conductores urbanos prefiere utilizar su automóvil, pero reconoce que podría vivir sin él. Una oferta de transporte eficiente puede modificar hábitos cuando existen alternativas confiables.

El transporte público representa uno de los principales espacios para esa transición. En promedio, 62 por ciento de los encuestados considera que es accesible en su país y otro 62 por ciento lo percibe como seguro. No obstante, la asequibilidad es un reto: 52 por ciento considera que el transporte público es accesible económicamente. La brecha territorial también es significativa: mientras 68 por ciento de los habitantes urbanos percibe accesibilidad, la proporción baja a 44 por ciento en las zonas rurales.

El componente ambiental también comienza a influir en las decisiones. 46 por ciento de los participantes afirma que preferiría utilizar transporte público en lugar de un automóvil particular por razones medioambientales. A esto se suma que 61 por ciento manifiesta preferir caminar o utilizar la bicicleta para mantenerse activo. La movilidad deja así de ser solamente un asunto de transporte para convertirse en una cuestión de salud, espacio público, calidad de vida y sostenibilidad.

Además, las ciclovías cuentan con un respaldo amplio: el 67 por ciento de los encuestados en los 31 países apoya la creación de carriles exclusivos para bicicletas y, según Ipsos, en todos los mercados estudiados al menos la mitad de la población respalda esta infraestructura.

Para las autoridades, esto representa una oportunidad para impulsar políticas de movilidad activa y recuperar espacio urbano para peatones y ciclistas.

LO QUE SE ESPERA EN MATERIA DE SEGURIDAD VIAL

La seguridad vial aparece como otro de los grandes desafíos: 55 por ciento de la población encuestada expresa preocupación por la seguridad vial en su zona. Al mismo tiempo, 66 por ciento apoya leyes de tránsito más estrictas y 71 por ciento respalda mejorar los programas de educación para conductores. El respaldo a reducir los límites de velocidad alcanza 70 por ciento en calles residenciales, 62 por ciento en calles principales y 56 por ciento en autopistas. La ciudadanía está dispuesta a aceptar medidas más firmes cuando el objetivo es reducir accidentes y lesiones.

En materia de electromovilidad, el escenario es más complejo de lo que podría sugerir el discurso sobre la transición energética. Globalmente, 47 por ciento considera atractivo conducir un vehículo eléctrico y 53 por ciento espera que muchos consumidores adopten vehículos eléctricos para 2030. Sin embargo, la aceptación varía entre regiones. América Latina y Asia muestran mayor apertura, mientras que varios mercados desarrollados presentan menor entusiasmo. Para las empresas automotrices, la estrategia de electrificación deberá adaptarse a las condiciones de cada mercado.

China se consolida como uno de los mercados de referencia: 67 por ciento de sus consumidores considera atractivo conducir un vehículo eléctrico y 73 por ciento espera una adopción masiva para 2030. Ipsos señala que los mercados emergentes de Asia y América Latina podrían avanzar con mayor rapidez hacia la adopción, mientras algunos mercados occidentales podrían requerir una transición más prolongada en la que los vehículos de combustión y los híbridos mantengan un papel relevante.

Por su parte, la tecnología autónoma enfrenta un reto de confianza. A escala global, 36 por ciento afirma que se sentiría seguro viajando en un automóvil autónomo, exactamente la misma proporción que declara no sentirse segura. América Latina y Asia-Pacífico muestran mayor disposición, mientras Europa y Norteamérica presentan más reservas. La seguridad, la privacidad de los datos y la percepción de control serán determinantes para que la conducción autónoma pase de la promesa tecnológica a una alternativa aceptada.

Otro factor que comienza a influir en el mercado automotor es la geopolítica. Casi uno de cada dos encuestados, 48 por ciento, afirma que evitaría comprar un automóvil de un fabricante de determinada nacionalidad. Entre quienes muestran esa disposición, los vehículos chinos generan mayor rechazo, con 41 por ciento, seguidos por los indios, con 38 por ciento, y los estadounidenses, con 24 por ciento. La decisión de compra ya no depende exclusivamente del precio, diseño o tecnología: el origen de una marca puede convertirse en un elemento de confianza o rechazo.

EL CASO MÉXICO

Para México, el informe ofrece señales relevantes. El país forma parte de los 31 mercados analizados, con una muestra aproximada de 500 personas. Ipsos advierte que los resultados mexicanos deben interpretarse como representativos de un segmento más conectado, urbano, educado y/o de mayores ingresos que el conjunto de la población. Aun con esta consideración metodológica, el estudio permite identificar tendencias que impactan al mercado mexicano: necesidad de infraestructura, preocupación por seguridad vial y una transición hacia vehículos eléctricos que convivirá durante años con tecnologías tradicionales.

El reto para empresas y autoridades será dejar de entender la movilidad como una industria exclusivamente automotriz. El futuro estará determinado por la integración entre vehículos, transporte público, infraestructura de carga, ciclovías, peatones, datos y servicios digitales. Para los fabricantes, esto significa combinar tecnología y experiencia; para los gobiernos, diseñar ciudades donde desplazarse sea seguro, accesible y eficiente.

El Informe de Movilidad de Ipsos 2026 no plantea la desaparición inmediata del automóvil, ofrece una transformación gradual de la relación entre las personas y sus formas de desplazamiento. El coche conserva un fuerte arraigo, pero la población también demanda mejores alternativas. La movilidad del futuro no será definida por un solo tipo de vehículo, sino por un ecosistema capaz de responder a distintas necesidades. Quienes logren combinar seguridad, accesibilidad, sostenibilidad y tecnología tendrán una ventaja decisiva.

  • *Ipsos, Informe de Movilidad 2026. Encuesta Global Advisor realizada entre el 21 de noviembre y el 5 de diciembre de 2025 en 31 países, con 23,722 adultos.

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