Innovación, agroindustria, tecnología y nearshoring fortalecen una relación histórica que hoy busca consolidarse como una alianza estratégica entre México y Cataluña.
Por: Raúl Olmedo Gutiérrez
En un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, guerras comerciales, relocalización industrial y redefinición de cadenas de suministro, la relación entre México y Cataluña vive uno de sus momentos más relevantes en décadas.
El Foro Económico “Sectores Estratégicos entre México y Cataluña”, realizado recientemente en la Ciudad de México, no fue solamente un encuentro protocolario entre empresarios y autoridades, sino una declaración de intención sobre el futuro de una relación económica, histórica y cultural que hoy busca evolucionar hacia una nueva etapa de cooperación estratégica.
El evento reunió a representantes gubernamentales, empresariales y diplomáticos en un momento particularmente significativo: la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, un tratado que promete redefinir las oportunidades de comercio e inversión entre ambas regiones.
En este contexto, Mundo Ejecutivo entrevistó a dos de las voces más relevantes del encuentro: Òscar Ordeig, conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Cataluña, y Joan Fàbrega, vicepresidente de la Cámara de Comercio Española, quienes coincidieron en una idea central: México y Cataluña no solo comparten pasado; comparten futuro.
UNA RELACIÓN QUE CUENTA CON MUCHA HISTORIA
Más allá de los números económicos, ambos entrevistados insistieron en que el vínculo entre México y Cataluña tiene una profundidad histórica difícil de encontrar en otras relaciones comerciales.
Joan Fàbrega recordó que, tras la Guerra Civil Española, miles de catalanes encontraron refugio en México : “Nunca olvidaremos el año 1939, cuando al final del conflicto de la guerra civil española tuvo que emigrar una parte de la población y vino mayoritariamente a México. Estas personas venían a México para obtener el visado para ir a Estados Unidos porque no podían ir directamente a Estados Unidos; sin embargo, ninguno de estos miles de catalanes que llegaron en el año 39 se fue a Estados Unidos. En cuanto conocieron México, dijeron, como yo dije en su día: ‘de aquí soy y aquí me quedo’”.
Ese episodio marcó una relación emocional y empresarial que, décadas después, sigue vigente. Fàbrega describió a México como un país que “recibe con los brazos abiertos al mundo empresarial y de negocios”, una visión que hoy se refleja en la intensa actividad económica entre ambas regiones.
Por su parte, Òscar Ordeig fue aún más directo: “Cataluña está en deuda con México”. Para el funcionario catalán, aquella solidaridad histórica se ha convertido en una plataforma de confianza mutua que hoy facilita acuerdos empresariales, tecnológicos y comerciales.
EL NUEVO TABLERO ECONÓMICO MUNDIAL
El foro se realizó en medio de un contexto global particularmente complejo, donde las tensiones comerciales internacionales, el endurecimiento de políticas arancelarias en diversas regiones y la revisión de acuerdos estratégicos han obligado a gobiernos y empresas a replantear sus alianzas.
En ese entorno, la modernización del Acuerdo Global entre México y la Unión Europea cobra una relevancia enorme. La actualización del tratado contempla comercio digital, servicios, inversión, propiedad intelectual y nuevas facilidades para productos agroalimentarios e industriales.
INVERSIÓN EXTRANJERA DIRECTA:
La inversión acumulada de la Unión Europea en territorio mexicano rebasa los 206 mil millones de euros , situando a la UE como el segundo inversionista más importante del país.
Dentro de este ecosistema, España se posiciona como el segundo socio comercial internacional solo por detrás de Estados Unidos.
Actualmente, el comercio entre México y la Unión Europea supera los 86 mil millones de euros anuales, mientras que la inversión europea en México rebasa los 206 mil millones de euros, según datos del Consejo de la Unión Europea. La UE es hoy el tercer socio comercial de México y su segundo inversionista más importante.
España, particularmente, se ha consolidado como uno de los grandes actores económicos en el país. Joan Fàbrega incluso aseguró durante la entrevista que España ya se posiciona como el segundo socio comercial internacional de México, solo detrás de Estados Unidos. La modernización del acuerdo comercial busca, además, reducir la dependencia económica respecto a Estados Unidos, especialmente en un momento donde el T-MEC enfrenta nuevos retos políticos y comerciales.
CATALUÑA: UNA ECONOMÍA QUE BUSCA PROFUNDIZAR SU PRESENCIA EN MÉXICO
Hablar de Cataluña implica hablar de una de las regiones más dinámicas de Europa, puesto que la comunidad catalana representa cerca del 20% del PIB español y mantiene una fuerte presencia en sectores industriales, tecnológicos, agroalimentarios y turísticos.
El vicepresidente de la Cámara de Comercio destacó que Cataluña fue una de las regiones europeas con mayor crecimiento económico reciente, cercano al 3%, y subrayó que muchas empresas catalanas ya operan en México, de manera particular en los sectores automotriz, financiero y manufacturero.
El directivo mencionó casos emblemáticos como la presencia de CaixaBank como accionista relevante de Grupo Financiero Inbursa, así como la operación de Banco Sabadell en territorio mexicano, pero no se limita a eso sino a la “industria automotriz, industria turística, industria manufacturera, industria agropecuaria, entre varias; pues estos intercambios no harán más que crecer y cuando en determinados momentos existieron conflictos político-diplomáticos, la clase económica empresarial ha seguido trabajando como si no hubiera nada de todo esto y, por tanto, la relación la veo con optimismo”.
Sin embargo, uno de los aspectos más interesantes del modelo catalán es su tejido de pequeñas y medianas empresas. “Cataluña es un país de tejido históricamente de pequeña y mediana empresa, no de gran empresa, y hay muchas de este tipo de empresas aquí, tanto en Querétaro, León, Guanajuato, Monterrey, de Tier (nivel) 2 y Tier 3 del sector automotriz, por ejemplo, que no son conocidas porque trabajan para el Tier 1 del sector automóvil. Pero hay una relación cotidiana mucho mayor de la que muchas veces podamos ver en estos sentidos”, explicó Fàbrega.
Esto resulta de gran relevancia para México en el contexto del nearshoring, donde cientos de empresas europeas buscan instalar operaciones cerca del mercado estadounidense.
AGROINDUSTRIA:EL GRAN PUNTO DE ENCUENTRO
Aunque el foro abordó diversos sectores estratégicos, hubo uno que dominó la conversación: el agroalimentario. Cataluña ha convertido este sector en una de las bases de su economía; tanto Joan Fabrega como Oscar Ordeig coincidieron en un dato revelador: el 18% del PIB catalán proviene de la industria agroalimentaria.
“Hay que dejar de pensar solo en agricultura y empezar a pensar en alimentación; no solo con el principio de la cadena, en el agricultor, el ganadero y el pescador, que es importante, sino que es muy importante proveer de alimentos a la población: toda la cadena de valor, la gastronomía, el valor añadido. La alimentación con valor añadido a la industria… se tiene que fomentar la industria alimentaria, o sea, dónde se gana este valor añadido”, explicó Ordeig.
Ese enfoque integral ha permitido a Cataluña construir una industria agroalimentaria sofisticada, altamente exportadora y apoyada en innovación tecnológica. Para México, el aprendizaje es enorme.
El funcionario catalán considera que el futuro del sector agroalimentario dependerá de la aplicación de tecnología, inteligencia artificial, gestión eficiente del agua, energías renovables y bioeconomía. “Con menos recursos tendremos que producir más”, afirmó y continuó: “Un competidor de alimentos de manzanas de la otra punta del mundo te puede competir si tú no eres eficiente y haces las cosas bien, pero no lo vamos a hacer sin tecnología. O sea, no hay fórmulas mágicas: la tecnología nos va a permitir variedades de cultivos, una adecuada gestión de agua, con nuevas razas de animales… pues la tecnología y el conocimiento nos tienen que permitir adaptarnos para producir más, con ser más productivos y hacerlo con unos costes bajos, descarbonizar, renovables, economía circular”.
La preocupación no es menor; según explicó, hacia 2050 el mundo necesitará producir aproximadamente 60% más alimentos debido al crecimiento poblacional y al aumento del consumo global.
Ante ese escenario, Cataluña y México ven oportunidades de cooperación en temas como:
- Bioeconomía
- Economía circular
- Gestión hídrica
- Innovación agrícola
- Producción sostenible
- Tecnología aplicada al campo
- Gastronomía
- Transformación industrial de alimentos
- Ordeig habló incluso de nuevas tecnologías aplicadas a la ganadería, como collares electrónicos para pastoreo virtual y plantas de biogás capaces de convertir residuos ganaderos en energía : “Nos falta energía; el déficit no va a ser de agua, va a ser de energía porque vamos a tener que producir energía para desalar agua, para reutilizar el agua de las depuradoras, para regar. Por lo tanto, esto es el mundo que viene, no es una opción, es una obligación, y aquí también va un mensaje para la gente que no quiere cambiar: tenemos que avanzarnos a los cambios. Desde el sector agroalimentario somos los primeros que decimos: queremos impactar menos en el planeta, gestionar mejor el agua, aplicar menos químicos, avanzar hacia la economía circular”.
TECNOLOGÍA, INNOVACIÓN TALENTO MEXICANO
Uno de los mensajes más interesantes de la conversación fue la visión que Cataluña tiene sobre el talento mexicano; Òscar Ordeig afirmó que uno de los mayores activos de México es precisamente su capital humano.
“Lo mejor que veo en México para el futuro es el talento; por lo tanto, yo creo que aquí la población de México es grande y, por lo tanto, hay gente joven. Yo creo que aquí si México pues invierte en educación, en formación a lo largo de toda la vida -pues yo creo que lo está haciendo-, tendrá que irle muy bien y, sobre todo, también ver que en el campo hay un sitio de oportunidades. Cabe recordar que vamos a tener que producir un 60% más de alimentos de aquí a 2050. Por lo tanto, habrá una competencia para la alimentación muy grande, porque habrá más población y porque habrá más renta per cápita. Por lo tanto, habrá una competencia para la proteína animal muy grande, para las frutas y las verduras, para alimentos gourmet”, aseguró.
Destacó la creatividad, capacidad de colaboración y profesionalización de los jóvenes mexicanos, así como el enorme potencial que existe si el país continúa invirtiendo en educación y formación tecnológica.
Por su parte, Joan Fàbrega puso como ejemplo el Centro de Supercomputación de Barcelona, uno de los más importantes del mundo, donde participan investigadores mexicanos en proyectos conjuntos de innovación. La cooperación tecnológica aparece así como uno de los ejes de la nueva relación bilateral.
SECTORES ESTRATÉGICOS: AUTOMOTRIZ, AEROESPACIAL Y TURISMO
El foro dejó claro que la relación México-Cataluña no se limita al agro, ya que Fàbrega identificó varios sectores con potencial inmediato:
- Industria automotriz
- Turismo
- Aeroespacial
- Manufactura avanzada
- Finanzas
- Innovación tecnológica
- En el caso del sector automotriz, Cataluña cuenta con una red sólida de proveedores especializados que podrían encontrar en México una plataforma de producción estratégica hacia Norteamérica. También destacó el potencial aeroespacial mexicano, particularmente el desarrollo industrial de Querétaro, al que calificó como un referente mundial poco conocido en Europa.
El turismo aparece igualmente como una oportunidad de integración económica y cultural, especialmente con el fortalecimiento de la conectividad aérea entre Barcelona y la Ciudad de México.
MÁS ALLÁ DE LA POLÍTICA
Quizá una de las reflexiones más contundentes del encuentro fue la capacidad de la relación empresarial para mantenerse estable incluso en momentos de tensión política entre ambas naciones. “A veces nos manejamos en distinta longitud de onda”, comentó Fàbrega al referirse a los desacuerdos diplomáticos ocasionales entre gobiernos.
Sin embargo, enfatizó que el sector empresarial nunca dejó de trabajar. “Mientras los niveles políticos destinan tiempo a ciertos conflictos, el mundo empresarial sigue moviéndose en lo cotidiano, en los mercados y en los productos”, explicó. Ese pragmatismo empresarial parece ser precisamente una de las fortalezas de la relación México-Cataluña.
Fàbrega insistió varias veces en la necesidad de generar más encuentros, foros y espacios de comunicación : “Hay mucha más relación cotidiana de la que muchas veces vemos, aunque también hay muchos retos. Creo que hay que verse y comunicarse más en foros como los de hoy. Creo que hay que repetir muchos encuentros de ese tipo para conocernos más; hay temas de desarrollo conjunto que tenemos que dar a conocer. Por poner un ejemplo, cuando la presidenta Sheinbaum estuvo en Barcelona, aparte del acto político latinoamericano en el que estuvo, la única visita que hizo fue a un centro de computación en Barcelona, que es de los más potentes del mundo, porque buena parte de los investigadores e ingenieros que están allí son mexicanos; existe un gran acuerdo Barcelona-Cataluña-México en este gran centro de computación”, señaló.
Ese quizá sea el gran desafío hacia adelante: transformar una relación históricamente cercana en una alianza estratégica mucho más visible, profunda y estructurada.
UNA ALIANZA CON FUTURO
El Foro Económico “Sectores Estratégicos entre México y Cataluña” dejó algo claro: la relación entre ambos territorios atraviesa una nueva etapa. Ya no se trata solamente de vínculos culturales o históricos, puesto que hoy la conversación gira alrededor de la innovación, la inteligencia artificial, la bioeconomía, la agroindustria avanzada, la transición energética, el nearshoring y las cadenas globales de suministro.
En un mundo donde las alianzas económicas se redefinen constantemente, México aparece para Cataluña como un socio estratégico de largo plazo. Y Cataluña, para México, representa una puerta privilegiada hacia Europa.
El colofón a todo esto lo dio Òscar Ordeig al decir: “Cataluña irá bien si a México le va bien”.
El intercambio comercial entre México y la Unión Europea supera los 86 mil millones de euros anuales. La UE se consolida actualmente como el tercer socio comercial de México.
EL MOTOR AGROALIMENTARIO:
El 18% del PIB catalán proviene directamente de su industria agroalimentaria.
Este sector no se limita a la producción primaria, sino que abarca toda la cadena de valor (transformación, innovación, bioeconomía y gastronomía) , perfilándose como el principal punto de encuentro y transferencia tecnológica para el campo mexicano.
