Mujeres que resisten y construyen territorios de paz

by Editorial

Recientemente, tuvimos la oportunidad de charlar con Fabiola Alanís, michoacana feminista, luchadora social, escritora y autora del libro «Historias de Resistencia: la Feminización de la Violencia en Michoacán», durante la presentación de su obra en Coyoacán, Ciudad de México

Por: Milton Méndez

La resistencia y la resiliencia forman parte de la vida cotidiana de las mujeres que habitan territorios marcados por la violencia. En “Historias de Resistencia: la Feminización de la Violencia en Michoacán”, de Editorial Silla Vacía, México, 2026, Fabiola Alanís recupera, a partir de una investigación de cuatro años, las experiencias de mujeres de 11 municipios de Michoacán, particularmente de Tierra Caliente y la Sierra-Costa, como parte de la “mal llamada guerra contra el narcotráfico” en el sexenio de Felipe Calderón (2006-202) y el primer trienio de Enrique Peña Nieto (2012-2015).

La autora, michoacana, feminista y luchadora social, analiza el periodo comprendido entre 2006 y 2015, marcado por el incremento de la violencia, los homicidios y los feminicidios. Desde su experiencia recorriendo las comunidades y dialogando con las mujeres, plantea la necesidad de recuperar los territorios y construir espacios de paz.

LA RESISTENCIA

“¿Qué representa para ti la resistencia?”, se le pregunta a la escritora: “La resistencia y la resiliencia han sido parte indiscutible de la vida de las mujeres. La resiliencia es parte indiscutible de nuestra vida cotidiana, sin darnos cuenta y sin alcanzar a denominarse como tal. Y esa es una manera en la que yo puedo definir la vida de las mujeres en las zonas de conflicto armado.

“La idea de este trabajo de investigación, de esta tesis, que es un trabajo que me llevó cuatro años, sí era hacerlo en un territorio específico determinado, en donde se reúnen determinadas condiciones de inseguridad, de violencia, de gente armada y demás”.

El libro recoge lo ocurrido en 11 municipios entre Tierra Caliente y la Sierra-Costa, “precisamente parte el periodo en Michoacán y es un recorrido, me parece necesario, sobre lo que pasó en el estado y las implicaciones que eso tuvo a nivel nacional.

Es, en gran medida, una forma de interpelar la administración de Felipe Calderón y específicamente la estrategia fallida en contra del crimen or ganizado, en contra del narcotráfico, porque precisamente en ese periodo se multiplicaron los homicidios, se multiplicaron los feminicidios, se multiplicó la inseguridad y el saldo fue sumamente negativo”.

Y continúa diciendo: “Específicamente en las mujeres que quedaron vivas, en las mujeres que perdieron a sus hijas, a sus hijos, en las mujeres cuyos hijos todavía están desaparecidos, desaparecidas, y el ambiente, digamos, de tensión que se vive en un espacio en donde predominaron las armas de diferentes calibres y de diferentes grupos. ¿Cómo vivieron eso las mujeres? De manera muy dramática, pero también de manera muy resiliente”.

UNA ETAPA “NEGRA” EN MICHOACÁN

Alanís considera que fue una etapa especialmente oscura para Michoacán.

“Alcanzamos, en el sexenio de Felipe Calderón, tasas de homicidios dolosos en municipios de los que seleccioné para estudiar, que triplicaban el promedio nacional o el promedio mundial de feminicidios.

“Sí, fue muy doloroso, fue muy fuerte, pero además también hay un recuento de hechos que marcaron la vida nacional. Por ejemplo, los granadazos del 15 de septiembre de 2008. Eso fue una herida terrible que estableció un quiebre sobre la impunidad y sobre la intervención de determinados grupos en la vida pública”.

Y agrega la entrevistada: “Eso no había sucedido antes en el país, granadazos en plena plaza pública. Después, el famoso michoacanazo de 2009, en donde fueron aprehendidos un número importantísimo de presidentes municipales de todos los partidos políticos que después tuvieron que ser liberados, porque no había pruebas de que habían cometido delitos”.

La investigación de Fabiola Alanís “tiene como característica que es un proceso metodológico, epistemológico para llegar a las conclusiones que tenemos, pero tiene también la característica de que está contado desde la experiencia propia, desde mis recorridos por las comunidades, desde el diálogo con las mujeres, des de el conocer profundamente el estado de Michoacán y conocer de raíz también la manera en la que se vivió.

“Por ejemplo, con el consumo de drogas, con la instalación de laboratorios para la elaboración de drogas… yo recorría los territorios y siempre te encontrabas gente armada, siempre te encontrabas retenes, siempre te encontrabas a tu paso, sobre todo en la sierra, en esa zona, gente que preguntaba: ‘¿Y tú a dónde vas?’. Eran territorios ocupados no precisamente por las instituciones del Estado”.

La oriunda de Michoacán nos explica que “eso me permitió también identificar las dificultades cotidianas de las mujeres en esas regiones. Es un privilegio conocer Michoacán, es un privilegio haberlo recorrido tanto. Es un privilegio identificar -lo considero un privilegio y también una responsabilidad- lo que se hizo mal en el estado en esos años porque, finalmente, representa dolor, el dolor humano, el dolor de las personas.

“Al final, normalmente se hacen análisis sobre cifras, sobre porcentajes y demás, pero hay alguien en casa que se quedó sin un padre, hay alguien en casa que se quedó sin un hermano, hay alguien en casa donde hay una persona ausente. Ese es el dolor al que nos refe rimos y la necesidad de que las mujeres estamos llamadas a la recuperación de los territorios y construir territorios de paz”.

Dónde conseguir “Historias de Resistencia: la Feminización de la Violencia en Michoacán” (Editorial Silla Vacía, México; 2026): Mercado Libre y U-Tópicas

ABSTRACT

A partir del uso de categorías de la filosofía política, la teoría feminista y la teoría crítica, se realizó esta investigación teórica y empírica para responder a la pregunta sobre las causas de la feminización de la violencia en 11 municipios distribuidos entre la Tierra Caliente y la Sierra-Costa de Michoacán durante 2006 y 2015, identificados como “zona de conflicto” debido al agudo contexto de violencia que privó en esos territorios, donde se localizó el epicentro de la guerra contra el narco, iniciada en México a finales de 2006. Y del surgimiento del movimiento de autodefensas, en 2013.

Mediante la investigación en campo, compuesta por la realización y consulta de más de un centenar de entrevistas con mujeres víctimas directas e indirectas, y averiguaciones previas sobre casos de violencia de género, se con firmó que, por un lado, se configuró un contexto de anomia institucional caracterizado por la connivencia de actores de distintos órdenes de gobierno con actores criminales junto a una respuesta armada desde dos bandos, que llevó a una espiral ascendente de violencia.

Por otro lado, la dinámica de la violencia contra las mujeres se expandió en el territorio, convirtiéndolas en las principales víctimas de un ejercicio de poder basado en la violencia, para la reafirmación del control territorial.

De esta indagación teórica y empírica se construye la categoría de “mujeres en zona de conflicto”, como el reconocimiento de la configuración de un sujeto colectivo clave en el territorio, que si bien encarna a la principal víctima en la espiral violenta, también se transforma en el principal soporte del territorio, porque son ellas quienes se quedan a reconstruir las relaciones comunitarias en medio de las presencias de nuevos actores violentos, y de las ausencias de las y los miembros de su comunidad y de sus familias que fueron arrebatados por la violencia. Y, al mismo tiempo, en ellas, en las mujeres de la zona de conflicto, se encuentra el potencial de reconstitución de las relaciones comunitarias para la construcción de una paz duradera.

You may also like