La autoproducción de vivienda es una práctica común en México, pero cuando se realiza sin asesoría técnica puede generar mayores costos, problemas estructurales y dificultades para llevar servicios básicos a las comunidades
En el Estado de México, miles de familias construyen o amplían sus viviendas con recursos propios y conforme sus posibilidades económicas. Sin embargo, especialistas advierten que levantar una casa por etapas y sin un proyecto integral puede traducirse en mayores gastos, deficiencias estructurales y espacios que no responden adecuadamente a las necesidades de sus habitantes.
Vía: El Sol de Toluca
La escena es común: una familia adquiere un terreno, compra materiales conforme tiene dinero disponible y comienza con una habitación. Con el paso de los años llegan el baño, otra recámara, una segunda planta o alguna ampliación para los hijos.
Esta forma de construir forma parte de la autoproducción de vivienda, una modalidad ampliamente extendida en México. De acuerdo con información de Infonavit, 62.8% de las viviendas propias del país han sido autoproducidas, mientras que la construcción con recursos de los propios hogares representa la principal fuente de financiamiento para este tipo de vivienda.
El reto aparece cuando cada etapa se realiza sin planeación, asesoría profesional o un proyecto que contemple las necesidades futuras de la familia. En esos casos, una ampliación puede implicar gastos adicionales, problemas de distribución, ventilación insuficiente o incluso riesgos relacionados con la estructura.
Para las comunidades rurales y zonas con mayores carencias, el desafío es todavía mayor, debido a las dificultades para acceder a financiamiento, asistencia técnica e infraestructura.
Autoproducción de vivienda: construir por etapas también requiere planeación
Luis Armenta, director de Operaciones de Hábitat para la Humanidad México, explicó que la organización lleva 37 años trabajando en el país y ha acompañado a alrededor de 3 mil 600 comunidades, principalmente para mejorar las condiciones habitacionales de familias con mayores dificultades económicas.
En el Estado de México, la organización trabaja desde hace cuatro años mediante un modelo de mejoramiento progresivo de vivienda. El objetivo es que las familias puedan ampliar o rehabilitar sus casas de acuerdo con sus posibilidades, pero acompañadas de orientación técnica.
La lógica es sencilla: construir por etapas no necesariamente representa un problema, siempre que desde el inicio exista una planeación que considere la distribución de los espacios, las necesidades futuras, los materiales y las condiciones estructurales de la vivienda.
De acuerdo con Armenta, una vivienda puede tardar aproximadamente 20 años en concluirse mediante este proceso. Por ello, realizar cada ampliación sin asesoría puede generar gastos acumulados y terminar en espacios poco funcionales.
El acompañamiento técnico, señaló, debe estar presente desde las primeras etapas, incluso cuando la familia no cuenta con recursos para concluir la vivienda de una sola vez.
Estado de México concentra más de 5.2 millones de viviendas
La dimensión del reto habitacional también está relacionada con el tamaño de la población mexiquense.
Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI muestran que el Estado de México registró alrededor de 5.2 millones de viviendas particulares habitadas y una población de 17 millones 561 mil 797 habitantes, con lo que se mantiene como la entidad más poblada del país.
La actualización estadística del INEGI es relevante para conocer las características de las viviendas y las necesidades de infraestructura de la población. La EIC 2025 fue levantada entre octubre y noviembre de 2025 y permite contar con información actualizada a nivel estatal y municipal.
En la entidad, el número de viviendas particulares habitadas pasó de alrededor de 4.6 millones en 2020 a 5.2 millones en 2025. Al mismo tiempo, el promedio de ocupantes disminuyó de 3.7 a 3.4 personas por vivienda.
Estos datos muestran que el desafío no se limita a construir más casas. También implica garantizar que las viviendas sean seguras, funcionales y estén acompañadas de infraestructura y servicios suficientes.
Servicios básicos, otro reto para las familias mexiquenses
A la necesidad de construir y ampliar viviendas se suma la disponibilidad de servicios básicos.
En las comunidades más alejadas, una vivienda puede enfrentar simultáneamente problemas de construcción y dificultades para acceder a agua, drenaje, electricidad o combustibles adecuados.
En este contexto, las condiciones del entorno también influyen en la calidad de vida de las familias. La planeación habitacional debe considerar no solamente el espacio disponible dentro de la casa, sino también su conexión con infraestructura, servicios y vías de comunicación.
Comunidades mazahuas: mejorar una vivienda también significa mejorar la vida comunitaria
En comunidades mazahuas, Hábitat para la Humanidad México realiza diagnósticos para conocer las condiciones de las viviendas y establecer las prioridades de cada familia.
Entre las carencias identificadas se encuentran hacinamiento, falta de habitaciones, ventilación insuficiente, ausencia de agua potable y sanitarios inadecuados. También existen hogares donde la preparación de alimentos con leña se realiza en espacios cerrados, lo que incrementa la exposición al humo.
A partir de los diagnósticos, la organización acompaña a las familias en procesos progresivos de mejoramiento y brinda asesoría técnica para elevar las condiciones de habitabilidad.
El trabajo también incorpora herramientas relacionadas con las finanzas familiares, elaboración de presupuestos y organización comunitaria.
Las mujeres han tenido una participación importante en este proceso, particularmente en la identificación de necesidades y en la creación de soluciones compartidas.
Un ejemplo son los lavaderos comunitarios, espacios que sustituyen prácticas anteriores en las que algunas mujeres realizaban el lavado de ropa sobre piedras. A través de la organización vecinal se han creado comités para mantener estos sitios y fortalecer la convivencia comunitaria.
De esta manera, el mejoramiento de la vivienda puede trascender las paredes de una casa y convertirse en un mecanismo para fortalecer la organización y cohesión de una comunidad.
Edomex: zonas de riqueza conviven con comunidades con carencias habitacionales
Otro de los desafíos identificados por Hábitat para la Humanidad México es la desigualdad territorial.
Luis Armenta señaló que en el Estado de México existen municipios con zonas de alto poder adquisitivo que, al mismo tiempo, concentran comunidades donde las familias enfrentan condiciones precarias de vivienda.
Esta situación también se relaciona con las condiciones laborales y con el acceso al financiamiento. Las personas que trabajan en la economía informal o generan ingresos por cuenta propia pueden enfrentar mayores obstáculos para acceder a mecanismos formales de crédito y seguridad social vinculados con la vivienda.
La autoproducción, aclaró el especialista, no corresponde exclusivamente a familias de menores ingresos. Sin embargo, cuando los recursos son limitados y no existe acompañamiento técnico, aumenta la posibilidad de que los errores constructivos terminen representando mayores costos.
Problemas como ventilación deficiente, poca iluminación natural, distribución poco funcional o cocinas sin una salida adecuada para el humo pueden afectar la habitabilidad de los hogares.
Por ello, uno de los retos consiste en acercar financiamiento y asistencia técnica a las familias para que puedan mejorar sus viviendas sin comprometer todavía más sus recursos.
¿El Estado de México debe crecer hacia arriba?
La vivienda también debe analizarse desde la perspectiva del crecimiento urbano.
Para Gildardo Martínez Muñoz, coordinador del Centro de Investigación de la Facultad de Ingeniería de la UAEMex, la concentración de población en las zonas oriente y poniente del Estado de México incrementa la demanda de vivienda y servicios.
Uno de los problemas es el crecimiento horizontal y disperso de los asentamientos. Cuando las viviendas se extienden sobre grandes superficies y se ubican lejos de las redes existentes, llevar agua, drenaje, electricidad y transporte puede resultar más complejo y costoso para las autoridades.
Ante esta situación, el especialista planteó la necesidad de orientar el crecimiento hacia zonas con mejores condiciones de conectividad e infraestructura, así como aprovechar corredores viales y promover una mayor densidad habitacional cuando las condiciones lo permitan.
La tendencia internacional, explicó, apunta hacia la densificación y el desarrollo alrededor de ejes de movilidad, aunque este proceso requiere tiempo, inversión y una planeación urbana adecuada.
Sin embargo, construir verticalmente tampoco constituye una solución automática. La densificación debe acompañarse de infraestructura, servicios, movilidad, condiciones adecuadas del suelo y una planeación que considere las necesidades de las familias.
Construir una vivienda requiere algo más que comprar materiales
Para miles de familias mexiquenses, construir una casa representa un proyecto de largo plazo. La posibilidad de avanzar habitación por habitación permite adaptar el gasto a los ingresos disponibles, pero también puede generar problemas cuando cada ampliación se realiza de manera aislada.
La autoproducción de vivienda puede ser una alternativa para las familias que no tienen acceso a otros mecanismos de financiamiento, pero especialistas señalan que el acompañamiento técnico resulta fundamental para aprovechar mejor los recursos disponibles.
En el Estado de México, donde existen más de 5.2 millones de viviendas particulares habitadas, el reto no consiste únicamente en aumentar el número de casas, sino en mejorar su calidad, garantizar servicios y ordenar el crecimiento de las comunidades.
Así, construir poco a poco no necesariamente significa construir mal. La diferencia puede estar en contar desde el principio con planeación, asesoría técnica y una visión de largo plazo, elementos que pueden evitar que una ampliación futura termine convirtiéndose en un gasto mayor o en un problema para las siguientes generaciones.
