Por: Redacción
Uno de los principales ejes de transformación está en los recintos deportivos mexicanos. Los estadios no sólo serán el escenario del evento, sino también piezas estratégicas dentro del legado económico y urbano que dejará el Mundial.
El caso más emblemático es el del antes llamado Estadio Azteca, ahora Estadio Banorte, que ha pasado por un ambicioso proceso de remodelación para cumplir con los estándares internacionales exigidos por la FIFA. Las obras incluyen modernización tecnológica, ampliación y adecuación de espacios para prensa y hospitalidad, mejoras operativas y optimización de la experiencia para los asistentes. El recinto hará historia al convertirse en el primer estadio del mundo en albergar tres inauguraciones de una Copa Mundial.
En Monterrey, el Estadio BBVA, reconocido por su certificación LEED y su enfoque sustentable, también realizó adecuaciones para recibir partidos mundialistas. Su diseño moderno y capacidades tecnológicas lo colocan como uno de los recintos más avanzados de América Latina.
Por su parte, el Estadio Akron continúa fortaleciendo su infraestructura mediante sistemas de iluminación LED, conectividad avanzada y mejoras en experiencia digital para aficionados y patrocinadores.
Estas inversiones reflejan una tendencia global: los estadios han dejado de ser únicamente espacios deportivos para convertirse en centros multifuncionales de entretenimiento, capaces de albergar conciertos, eventos corporativos, espectáculos internacionales y experiencias inmersivas durante todo el año. En consecuencia, el Mundial 2026 funcionará también como una plataforma para reposicionar a los recintos mexicanos dentro de la industria global del entretenimiento.
