Yazmin Avilés
El Estado de México avanza hacia un modelo fiscal más competitivo y sustentable con la aprobación de la Ley de Ingresos 2026, un instrumento que define los recursos que recibirá la entidad durante el próximo año y que incorpora estímulos diseñados para fortalecer a empresas, promover inversiones y acompañar la transición hacia prácticas responsables.
Más que una norma recaudatoria, el nuevo marco fiscal envía un mensaje claro: crecimiento económico y sostenibilidad pueden caminar juntos.
Un paquete fiscal con visión estratégica
La Ley de Ingresos 2026 se construye sobre tres prioridades:
finanzas públicas responsables,
impulso a la actividad productiva, y
apoyo a sectores estratégicos del desarrollo.
Sin recurrir a endeudamiento, el Estado de México busca garantizar recursos para áreas clave como seguridad, infraestructura, educación, movilidad y bienestar social, mientras genera condiciones para que el sector privado pueda innovar y expandirse.
Subsidios ecológicos: del 30% al 100%
Uno de los puntos más relevantes para el sector empresarial es la incorporación de subsidios de entre 30% y 100% en los Impuestos Ecológicos estatales.
Estos estímulos están dirigidos a empresas que:
reduzcan emisiones contaminantes,
inviertan en tecnologías limpias,
traten y reutilicen aguas residuales,
mejoren el manejo de residuos,
adopten energías alternativas y procesos de bajo impacto ambiental.
Con ello, el gobierno estatal busca premiar a quienes apuestan por la sostenibilidad y, al mismo tiempo, apoyar a las MiPyMEs que enfrentan barreras económicas para modernizarse.
Para Mundo Ejecutivo Estado de México, este giro representa un factor determinante: las cadenas globales de proveeduría ya exigen criterios ESG, por lo que el Edomex se coloca como un territorio más atractivo para nuevas inversiones.
Estímulos que se convierten en motor económico
La Ley también contempla diversos apoyos complementarios, enfocados en:
regularización de contribuyentes,
incentivos a sectores que generan empleo,
esquemas que facilitan el cumplimiento fiscal.
Se trata de un marco que transforma la lógica tradicional: del castigo por incumplir, al incentivo por invertir y crecer.
Para el sector empresarial mexiquense, esto abre oportunidades concretas:
reducción de costos operativos,
mayor certidumbre para planeación financiera,
acceso a beneficios vinculados a proyectos verdes,
reputación corporativa fortalecida.
Competitividad con responsabilidad
La discusión no se limita a cuánto recauda el Estado, sino cómo se utilizan los incentivos para mover la aguja del desarrollo.
Los subsidios ecológicos y fiscales de la Ley de Ingresos 2026 pueden:
acelerar procesos de innovación,
elevar estándares ambientales,
atraer capital nacional e internacional,
generar empleos mejor calificados.
Para empresas que operan en el corredor industrial mexiquense —manufactura, logística, automotriz, agroindustria y construcción— la Ley abre la puerta a un entorno más competitivo y alineado con las tendencias globales.
Mirada al futuro
Con la Ley de Ingresos 2026, el Estado de México construye un marco en el que:
la sostenibilidad deja de ser un costo,
se convierte en una ventaja estratégica.
El reto ahora será acompañar estos incentivos con capacitación, financiamiento verde y coordinación público-privada, para que los beneficios lleguen a todo el tejido productivo.
En un escenario económico desafiante, el Edomex envía una señal clara: apostar por un desarrollo responsable no solo protege el entorno —también impulsa la productividad, la confianza y la estabilidad de largo plazo.
