Por: Claudia Quiroz Godínez
La llegada del Mundial de Fútbol 2026 ha generado expectativa en México. Aunque esta edición será compartida con Estados Unidos y Canadá, la Ciudad de México volverá a colocarse en el centro de atención internacional al albergar cinco partidos del torneo. Normalmente pensamos en los partidos, los turistas y el ambiente que se vive durante esas semanas, pero pocas veces se habla de otro tema que también tiene un peso importante: el inmobiliario.
Cada vez que hay un evento internacional de este tamaño, ciertos lugares empiezan a recibir más atención en infraestructura urbana, se mejoran las banquetas, la iluminación, seguridad, señalización, transporte público.
El corredor poniente, ubicado dentro del Estado de México, tiene la oportunidad de verse beneficiado. Colonias ubicadas en Interlomas, Bosque Real o Zona Esmeralda ya llevan tiempo creciendo y cada vez se sienten más cerca de la Ciudad de México sin sacrificar calidad de vida. Por eso el poniente podría terminar consolidándose como una alternativa residencial más seria frente al corredor tradicional de Polanco–Lomas.
Hace algunos años bastaba con que una zona estuviera “bien ubicada”. Hoy eso ya no es suficiente. Mucha gente también busca evitar trayectos pesados, tener servicios cerca, más tranquilidad, espacios más grandes y rodeados de naturaleza. A partir de la pandemia de 2020, los que buscan invertir en un patrimonio se fijan más en los espacios disfrutables como un buen jardín, terrazas y áreas sociales que en la Ciudad de México cada vez es más difícil encontrar.
Además, hay proyectos que poco a poco están detonando esta región, como el Tren Interurbano México-Toluca, la Autopista Urbana Poniente y la Supervía Poniente que tienen el potencial para ser mucho más importantes de lo que muchos creen para conectar el poniente con la Ciudad de México.
Ya tenemos el Mundial a la vuelta de la esquina y muchas zonas empiezan a prepararse para lo que puede venir. Durante ese periodo habrá visitantes, empresas y medios de comunicación llegando a la ciudad. El flujo de dinero y movimiento corporativo alrededor del Mundial normalmente termina derramándose hacia hoteles, restaurantes y renta temporal premium.
Incluso, personas que vengan por actividades relacionadas con el Mundial probablemente buscarán hospedarse en áreas menos saturadas, y con un entorno más cómodo y sin tanto tráfico. Ahí es donde el poniente del Estado de México tiene una ventaja clara frente a zonas mucho más saturadas del centro y sur de la ciudad.
También será una oportunidad para quienes desarrollan proyectos inmobiliarios. No sería raro que varios desarrolladores comiencen a acelerar proyectos en espacios con buena conectividad y cercanos a corredores comerciales o corporativos, pero que siguen ofreciendo tranquilidad y un entorno boscoso.
Y aunque el Mundial durará relativamente poco, muchas veces este tipo de eventos dejan cambios que permanecen durante años. Algunas zonas crecen más rápido, otras empiezan a ganar valor y poco a poco cambia la forma en que la gente percibe estos desarrollos cercanos a la ciudad.
El verdadero reto del poniente no será atraer inversión, sino seguir resolviendo la movilidad hacia corredores corporativos como Santa Fe y el sur de la ciudad antes de que el crecimiento vuelva a saturar ese sector.
