La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2025 reportó una tasa de 12.6%, frente al 13.1% de 2022. El encarecimiento de los alimentos continúa entre las principales dificultades de los hogares donde niñas, niños y adolescentes trabajan.
El trabajo infantil en México registró una reducción respecto a 2022; sin embargo, continúa afectando a 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa nacional se ubicó en 12.6%, frente al 13.1% reportado tres años antes.
Vía: El Sol de Toluca
Aunque el indicador muestra un descenso, los resultados evidencian que el problema persiste y está relacionado con las condiciones en las que viven y estudian los menores, así como con las dificultades económicas que enfrentan sus familias.
Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, explicó durante la presentación del estudio que la disminución se debió principalmente a una reducción de las ocupaciones no permitidas. En contraste, los quehaceres domésticos realizados en condiciones inadecuadas prácticamente no registraron cambios.
¿Qué se considera trabajo infantil en México?
El trabajo infantil comprende actividades que, por la edad de quienes las realizan, el tiempo que les dedican o las condiciones en las que se desarrollan, pueden perjudicar su bienestar y limitar su desarrollo físico, mental o emocional.
La medición del Inegi considera a menores que trabajan por debajo de la edad permitida, participan en ocupaciones peligrosas o realizan labores domésticas durante periodos excesivos, al grado de interferir con su educación o exponerlos a riesgos.
Entre las actividades que pueden poner en peligro su integridad se encuentran ciertos trabajos agropecuarios o mineros, las labores nocturnas, la exposición a sustancias peligrosas y el uso de herramientas que pueden provocar lesiones.
En el ámbito doméstico, ayudar con las tareas del hogar no constituye por sí mismo trabajo infantil. El riesgo aparece cuando las responsabilidades implican demasiadas horas, actividades peligrosas o condiciones que afectan la asistencia escolar. Algunos ejemplos son cargar objetos pesados, manipular productos químicos o realizar labores que comprometan la seguridad de niñas, niños y adolescentes.
El aumento en el precio de los alimentos presiona a las familias
Los resultados de la ENTI 2025 también muestran que el trabajo infantil coexiste con dificultades económicas en los hogares. Casi la mitad de las familias donde se identificó esta situación señaló que el incremento en los precios de los alimentos fue un problema grave o muy grave durante los últimos tres años.
Rodríguez destacó que el encarecimiento de los productos alimentarios se mantiene entre las principales preocupaciones de estos hogares. Además, el Inegi identificó dificultades relacionadas con pérdidas de ingresos, sequías, inundaciones y mayores costos para las actividades agrícolas.
Las razones por las que niñas, niños y adolescentes trabajan son diversas. Algunos lo hacen para aprender un oficio, apoyar a sus familias o cubrir gastos personales y escolares. Otros reportan que sus hogares necesitan su trabajo o su contribución económica.
Estos factores muestran que el fenómeno no responde a una sola causa y que las condiciones económicas familiares forman parte del contexto que debe considerarse para comprender su persistencia.
Guerrero, Oaxaca y Chiapas registran las tasas más altas
El trabajo infantil no se presenta de manera uniforme en el territorio nacional. Según los resultados de la encuesta, Guerrero, Oaxaca y Chiapas registraron las tasas más elevadas, mientras que Sinaloa, Baja California y Coahuila reportaron las más bajas.
También se observaron diferencias de acuerdo con las características de la población y el lugar de residencia. La incidencia es mayor entre adolescentes, en localidades menos urbanizadas y entre la población indígena.
La asistencia escolar es otro factor relevante. La presencia de trabajo infantil es considerablemente mayor entre quienes no asisten a clases que entre quienes continúan estudiando, lo que evidencia la importancia de analizar la relación entre las actividades laborales y la permanencia en la escuela.
La ENTI permite dar seguimiento al trabajo infantil
El Inegi señaló que la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil busca identificar dónde ocurre este fenómeno, bajo qué condiciones y qué grupos de población están más expuestos. La información permite dar seguimiento a las políticas dirigidas a prevenirlo y reducirlo.
Aunque la tasa nacional pasó de 13.1% en 2022 a 12.6% en 2025, la permanencia de 3.5 millones de menores en actividades consideradas trabajo infantil muestra que el desafío continúa vigente.
La reducción registrada representa un cambio en el indicador, pero comprender sus causas y las diferencias entre regiones y grupos de población resulta fundamental para dimensionar el problema y orientar las acciones de prevención y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
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