Flores amarillas: una tradición que impulsa la economía de floricultores y floristas mexiquenses

by Editorial

La celebración del 21 de septiembre genera una demanda adicional de girasoles, rosas y gerberas y beneficia a distintos eslabones de la cadena florícola del Estado de México

Las flores amarillas que cada 21 de septiembre llenan florerías y mercados no solo se han convertido en un detalle asociado con el cariño, la amistad y los buenos deseos. Para los floricultores y floristas mexiquenses, esta fecha representa también una oportunidad para incrementar sus ventas y ampliar el calendario de comercialización.

Vía: El Valle

Girasoles, rosas, gerberas y otras especies en tonalidades amarillas adquieren protagonismo durante esta jornada, cuya popularidad se ha extendido principalmente a través de redes sociales y que está vinculada con la telenovela argentina Floricienta.

La tradición ha cobrado fuerza entre las nuevas generaciones, que cada año buscan ramos de flores amarillas para obsequiar a parejas, amigos y familiares.

Flores amarillas abren una nueva temporada de ventas

Para quienes se dedican a la producción y comercialización de flores, el 21 de septiembre se suma a las fechas que tradicionalmente concentran una mayor actividad para el sector.

El 14 de febrero, el Día de las Madres y el Día de Muertos forman parte de los principales periodos de alta demanda. Ahora, la popularidad de las flores amarillas incorpora una fecha adicional al calendario comercial.

Floristas consultados en distintos puntos del país han identificado un incremento en la demanda durante esta jornada, particularmente de girasoles, rosas y gerberas, especies que se encuentran entre las más buscadas para elaborar los tradicionales ramos amarillos.

Edomex, referente nacional en producción de flor de corte

El impacto económico de esta tendencia puede extenderse a distintos municipios del Estado de México, entidad que se mantiene como líder nacional en la producción de flor de corte.

De acuerdo con información de la Secretaría de Agricultura, al cierre de 2025 el Estado de México registró una producción de 15.6 millones de gruesas. Entre los principales cultivos se encuentran las rosas, además de especies como gerberas y gladiolas.

Esta actividad involucra a productores de distintas regiones de la entidad y permite abastecer parte de la demanda que se genera durante las principales temporadas de comercialización de flores.

Villa Guerrero, Coatepec Harinas y Tenancingo concentran actividad florícola

Entre los municipios con una importante actividad florícola se encuentran Villa Guerrero, Coatepec Harinas y Tenancingo, donde la producción representa una actividad económica relevante para numerosas familias.

Como muestra de la capacidad productiva de esta región, en febrero de este año autoridades federales reportaron que más de 5 mil floricultoras de estos municipios habían sembrado cerca de 900 hectáreas con el objetivo de atender la demanda de las temporadas de mayor comercialización.

La producción permite que las flores lleguen posteriormente a mercados y establecimientos donde son adquiridas por consumidores para distintas celebraciones y fechas especiales.

Una cadena económica detrás de cada ramo

El auge de las flores amarillas también beneficia a una cadena que va más allá de quien vende el ramo directamente al consumidor.

Detrás de cada arreglo comercializado durante el 21 de septiembre participan productores, cortadores, transportistas, mayoristas y floristas, quienes intervienen en distintas etapas para que las flores lleguen desde las zonas de cultivo hasta las manos de los compradores.

De esta manera, una tendencia que comenzó a popularizarse en redes sociales genera una demanda que puede beneficiar a diferentes actividades relacionadas con la producción, distribución y venta de flores.

Una tradición digital que suma al calendario florícola

Aunque el origen de esta celebración está relacionado con la cultura popular y su difusión en redes sociales, su permanencia ha comenzado a tener una dimensión comercial para el sector florícola.

Para los floristas del Valle de Toluca, esta fecha representa una oportunidad para diversificar las temporadas de venta y mantener activa la comercialización de flores durante más meses del año.

Así, los ramos amarillos que cada 21 de septiembre se entregan entre parejas, amigos y familiares también reflejan el trabajo de una industria que encuentra en las nuevas tendencias de consumo una posibilidad para generar ingresos y fortalecer la actividad florícola del Estado de México.

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