Mejorar la vida cotidiana, ordenar el crecimiento y dejar infraestructura útil: la visión de Jesús Maza Lara para el Estado de México

by Editorial

Vía: Heraldo Estado de México

Una visión estratégica para el desarrollo urbano del Estado de México

Con una trayectoria marcada por la disciplina y la planeación estratégica, el general Carlos Jesús Maza Lara, actual secretario de Desarrollo Urbano e Infraestructura del Estado de México, encabeza uno de los proyectos más relevantes del gobierno estatal: transformar la obra pública en bienestar tangible para la población.

Antes de asumir esta responsabilidad en la administración encabezada por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, Maza Lara desempeñó cargos clave dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional, como expresidente del Subcomité de Bienes Muebles de la I Región Militar y Jefe de Estado Mayor de la 36 Zona Militar en Chiapas. Esa experiencia, señala, ha sido fundamental para conducir una agenda que combina orden, planeación y ejecución eficiente.

Para 2026, declarado oficialmente como el Año de las Obras en el Estado de México, el objetivo de la dependencia es claro: impulsar proyectos que mejoren la vida cotidiana de las comunidades, desde la rehabilitación de espacios públicos hasta la modernización de vialidades estratégicas.

Infraestructura que impacta la vida diaria

El secretario explica que la obra pública no debe entenderse únicamente como grandes proyectos de infraestructura, sino como intervenciones que se reflejen directamente en la vida diaria de las personas. Una calle bien iluminada, un mercado moderno o un deportivo digno pueden transformar la dinámica de una comunidad.

En ese sentido, la Secretaría reporta 84 obras concluidas en distintos municipios del estado, además de 33 proyectos adicionales en proceso, iniciados entre finales de 2025 y los primeros meses de 2026.

Estas acciones representan una inversión cercana a 850 millones de pesos en las obras en desarrollo, mientras que las ya terminadas superan los mil 600 millones de pesos. De acuerdo con Maza Lara, uno de los principios rectores es que los proyectos se distribuyan en todo el territorio estatal, evitando concentrar el desarrollo en una sola región.

Presupuesto y coordinación con municipios

Para este año, la Secretaría de Desarrollo Urbano e Infraestructura cuenta con un presupuesto aproximado de mil 500 millones de pesos. Sin embargo, una parte importante se destina a gastos administrativos y operativos, por lo que alrededor de 700 millones de pesos se canalizan directamente a obra pública.

Ante la alta demanda de infraestructura en los municipios, la dependencia mantiene un modelo de priorización que incluye tanto solicitudes ciudadanas como propuestas de los gobiernos locales.

Según el secretario, las decisiones no se toman de manera unilateral desde la administración estatal, sino mediante análisis conjunto con alcaldes y autoridades municipales, lo que permite orientar las inversiones hacia proyectos con mayor impacto social.

Espacios comunitarios y deportivos: infraestructura para convivir

Uno de los rubros con mayor demanda es el equipamiento comunitario, particularmente espacios deportivos y de recreación. Hasta ahora, la dependencia ha intervenido 52 unidades deportivas en diferentes municipios.

Estas intervenciones buscan ir más allá de la construcción de canchas. Los proyectos incluyen áreas de convivencia familiar, zonas de picnic, juegos infantiles con superficies de seguridad, andadores accesibles, rampas, sanitarios funcionales y espacios inclusivos como baños mixtos con cambiadores.

La instrucción de la gobernadora Delfina Gómez ha sido clara: realizar al menos una obra por municipio. Con ello, se busca alcanzar gradualmente a los 125 municipios del Estado de México.

Mercados, plazas y recuperación del espacio público

La infraestructura comercial y los espacios públicos también forman parte de la estrategia de desarrollo urbano.

Un ejemplo destacado es el mercado construido en Xonacatlán, que en su primera etapa incluyó 42 locales comerciales. Posteriormente, el proyecto se amplió con una segunda fase que sumó 37 locales adicionales, nuevos módulos sanitarios, estacionamiento para 60 vehículos y áreas de carga y descarga.

En Melchor Ocampo, la dependencia desarrolló un mercado en dos etapas que integra planta baja, planta alta y una zona techada para tianguis. Por su parte, en Almoloya de Alquisiras se rehabilitó la plaza cívica local, incorporando cantera, renovación del kiosco, portales e iluminación mejorada.

La iluminación, explica Maza Lara, es un elemento central en cada proyecto, ya que contribuye tanto al uso nocturno de los espacios como a mejorar la seguridad de las comunidades.

Vialidades más seguras y funcionales

La modernización de calles y avenidas también ocupa un lugar prioritario dentro del programa de infraestructura estatal.

En zonas industriales y urbanas como Atlacomulco, Toluca, Chalco y Tultitlán, los proyectos no se limitan al reencarpetado de las vialidades. Incluyen mejoras en la base estructural del pavimento para extender su vida útil, revisión de redes hidráulicas, construcción de banquetas, guarniciones, camellones, alumbrado público y paraderos.

Un ejemplo es la intervención de la avenida Leonardo da Vinci en Toluca, donde se registra un avance cercano al 80 por ciento. En esta vialidad, ubicada cerca de UNITEC y Galerías Toluca, se instalaron nuevas luminarias y postes equipados con videocámaras y botones de pánico conectados al C4, con el objetivo de reforzar la seguridad.

Caminemos Seguras: infraestructura con perspectiva de género

Entre los programas prioritarios destaca Caminemos Seguras, desarrollado en coordinación con la Secretaría de las Mujeres y los municipios que cuentan con alerta de violencia de género.

El programa identifica, a partir de datos y estadísticas, las calles con mayor incidencia de eventos de riesgo para mujeres, y posteriormente se realizan intervenciones urbanas que incluyen iluminación, banquetas, alineamiento urbano y sistemas de videovigilancia.

Hasta ahora, 13 calles han sido intervenidas bajo este esquema, incluyendo tres en Toluca que suman más de 900 metros rehabilitados. También se han realizado acciones en Valle de Chalco y Chalco, donde además de pavimentación se incorporó infraestructura de seguridad.

Aunque estas obras no siempre implican grandes inversiones, el secretario subraya que su impacto social es significativo, especialmente en términos de seguridad y movilidad.

Turismo y renovación urbana

El impulso al turismo regional también forma parte de la estrategia de infraestructura.

En San Martín de las Pirámides, la avenida Tuxpan fue transformada en un bulevar con concreto hidráulico estampado, ciclovía, corredor peatonal e iluminación moderna. De manera similar, en San Juan Teotihuacán se amplió el bulevar Teotihuacán, que pasó de dos a cuatro carriles e incorporó camellón central, ciclovía y drenaje pluvial.

Mientras tanto, en Otumba se desarrolla un proyecto integral de renovación urbana que incluye la rehabilitación del centro histórico, ampliación de andadores peatonales, instalación de paraderos, cableado subterráneo y una fuente danzante, además de mejoras en la imagen urbana.

El proyecto estratégico: el corredor del Tren Insurgente

Uno de los proyectos de mayor alcance es el ordenamiento urbano del corredor del Tren Interurbano El Insurgente, que atraviesa seis municipios del Estado de México.

La Secretaría elaboró un plan parcial para regular el crecimiento en esta zona, donde aún existe una importante cantidad de suelo disponible. La intención es evitar desarrollos desordenados y aprovechar el potencial urbano que generará la infraestructura ferroviaria.

Dentro de este plan destaca la propuesta de construir un parque lineal de casi 22 kilómetros sobre el camellón central de la avenida Las Torres, que abarcaría alrededor de 88 hectáreas de espacio público.

El proyecto contempla ciclovías continuas, áreas deportivas, humedales, espacios infantiles, teatros al aire libre y zonas comerciales bajo los puentes.

Actualmente se realizan estudios técnicos, geológicos e hidrológicos para afinar el proyecto. Se estima que el plan maestro podría estar listo entre finales de 2026 y principios de 2027.

Las estimaciones preliminares apuntan a una inversión cercana a mil 600 millones de pesos, considerando un costo aproximado de 20 millones por hectárea.

Incluso, el proyecto fue presentado en un simposio internacional en Seúl, donde el Banco Mundial manifestó interés en brindar asesoría técnica y analizar una posible participación financiera.

El impacto social como medida del éxito

Para Carlos Jesús Maza Lara, la importancia de la obra pública no se mide únicamente por su tamaño o costo, sino por su impacto en la vida de las personas.

Desde la reconstrucción de puentes en la zona de Nezahualcóyotl y Chimalhuacán, hasta la construcción de una alberca semiolímpica en Tequixquiac o la modernización de la pista de atletismo de Ocoyoacac, los proyectos buscan responder a necesidades reales de las comunidades.

En palabras del secretario, incluso una obra relativamente pequeña puede transformar la dinámica de un municipio y beneficiar a miles de personas.

Una meta clara: infraestructura útil y duradera

La visión del gobierno estatal es consolidar una infraestructura que no solo responda a las necesidades actuales, sino que también ordene el crecimiento urbano y contribuya al bienestar social a largo plazo.

“El objetivo es mejorar la vida cotidiana, ordenar el crecimiento y dejar infraestructura útil, duradera y digna”, resume Maza Lara.

Con esa premisa, el 2026, Año de las Obras en el Estado de México, se perfila como un periodo clave para consolidar proyectos que fortalezcan la movilidad, la seguridad y el desarrollo urbano en toda la entidad.

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