México cerró 2025 con un récord de inversión extranjera directa (IED) cercano a 41 mil millones de dólares entre enero y septiembre, consolidando al país como uno de los destinos más atractivos para el capital global en economías emergentes. Este flujo no solo marca un máximo histórico, sino que también redefine el mapa productivo nacional, empujado por el nearshoring, la estabilidad macroeconómica relativa y los anuncios de inversión de más de 30 grandes corporativos internacionales.
Las cifras del récord de IED
La IED alcanzó 40,906 millones de dólares al tercer trimestre de 2025, lo que representa un incremento de entre 14.5% y 15% respecto al mismo periodo de 2024, según datos de la Secretaría de Economía y reportes de organismos financieros. Se trata del quinto año consecutivo con máximos históricos en atracción de capital foráneo, lo que confirma una tendencia estructural más que un rebote coyuntural posterior a la pandemia.
De este monto total, la reinversión de utilidades explicó cerca del 80‑86% de los flujos, lo que implica que empresas ya instaladas en México están decidiendo mantener y ampliar operaciones en el país, en lugar de retirar ganancias. Las nuevas inversiones se ubicaron en torno a 6,500‑6,600 millones de dólares y crecieron más de 200% interanual, rompiendo dos años de cifras de un solo dígito en este componente.
Quién está invirtiendo y en qué sectores
Estados Unidos se consolidó como el principal origen de la IED hacia México, concentrando alrededor de 39‑40% de los flujos totales, seguido por España, Japón, Países Bajos y Canadá, que en conjunto aportan más de 70% del capital foráneo. Esta concentración refuerza el papel de México dentro de la estrategia de nearshoring norteamericano y de la diversificación productiva de corporativos europeos y asiáticos.
Por sectores, la industria manufacturera atrajo alrededor de 37% de la IED, con montos superiores a 15 mil millones de dólares, apoyada en cadenas automotrices, electrónicos, autopartes y equipo eléctrico. Le siguieron servicios financieros y de seguros (cerca de una cuarta parte de los flujos), así como construcción, comercio mayorista y transporte‑almacenamiento, que en conjunto agrupan más de tres cuartas partes del capital recibido.
Nearshoring y reconfiguración industrial
El fenómeno de nearshoring se ha convertido en un factor clave detrás del récord de IED, al incentivar la relocalización de plantas y centros logísticos desde Asia hacia México para abastecer al mercado de Estados Unidos. La combinación de costos laborales competitivos, posición geográfica estratégica y el marco del T‑MEC ha impulsado nuevas inversiones en corredores industriales del norte, Bajío y centro del país.
Reportes especializados señalan que 2025 marcó un punto de inflexión en la expansión industrial, con anuncios de nuevos parques, ampliaciones de naves y proyectos de infraestructura energética y logística orientados a soportar cadenas de suministro más resilientes. Esta expansión comienza a redefinir el mapa productivo, con entidades como Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Estado de México entre los mayores receptores de capital.
El papel del Plan México y la política económica
El gobierno federal ha vinculado el récord de IED con la implementación del llamado “Plan México”, una estrategia de articulación entre inversión privada, desarrollo social y sostenibilidad que busca posicionar al país entre las diez economías más grandes del mundo. La meta oficial es cerrar 2025 con alrededor de 45 mil millones de dólares de IED, aprovechando la ola de anuncios de inversión y los compromisos de largo plazo en sectores clave.
Autoridades económicas han subrayado que esta trayectoria de inversión se observa pese a un entorno internacional complejo, marcado por tensiones comerciales, políticas de aranceles y un crecimiento global moderado. La continuidad en las reglas del juego para inversionistas, junto con un tipo de cambio relativamente estable y niveles controlados de deuda pública, han reforzado la percepción de México como destino confiable de capital.
Megaproyectos corporativos y casos emblemáticos
Entre los anuncios más relevantes destaca la empresa energética española Cox, que dio a conocer un paquete de inversiones por 10,700 millones de dólares entre 2025 y 2030 en proyectos de energía renovable y agua, incluyendo operaciones vinculadas a la adquisición de activos de Iberdrola. Este compromiso de largo plazo coloca a Cox como uno de los mayores apostadores por la transición energética mexicana y la modernización de infraestructura eléctrica.
En 2025 se registraron más de 30 anuncios de inversión de gran calado, con un valor conjunto cercano a 61 mil millones de dólares, lo que refleja una cartera de proyectos que va más allá de la IED ya materializada. A ello se suman expansiones de bancos, armadoras, empresas de autopartes, firmas de equipo médico y compañías de tecnología y data centers, fortaleciendo la base industrial y de servicios avanzados.
Beneficios y riesgos para la economía mexicana
El récord de IED tiene efectos directos en empleo, transferencia tecnológica y encadenamientos productivos, especialmente en regiones con vocación manufacturera y logística. La llegada de nuevos jugadores y la ampliación de plantas existentes presionan a la alza la demanda de talento especializado, terrenos industriales, energía confiable y servicios de transporte eficientes.
Sin embargo, existen riesgos relevantes: la excesiva concentración de flujos en unos cuantos sectores y países puede exponer a México a cambios súbitos en políticas comerciales, como eventuales ajustes arancelarios o revisiones al T‑MEC. Además, si la inversión no se acompaña de mejoras en infraestructura, seguridad, estado de derecho y capacitación laboral, parte del potencial de derrama económica podría diluirse en costos logísticos y cuellos de botella.
Qué significa este récord para empresas y emprendedores
Para empresas ya establecidas en el país, el nuevo máximo de IED implica un entorno de mayor competencia, pero también más oportunidades de integración a cadenas globales como proveedores de componentes, servicios logísticos o soluciones tecnológicas. La presión por cumplir estándares internacionales en calidad, compliance, sostenibilidad y gobernanza corporativa se incrementa, elevando la vara para Pymes que quieran convertirse en socios estratégicos de multinacionales.
Para emprendedores y nuevos proyectos, el contexto es propicio para crear negocios de nicho que atiendan necesidades derivadas del boom de nearshoring: capacitación técnica, soluciones de automatización, ciberseguridad industrial, consultoría en ESG, vivienda para trabajadores, movilidad y servicios urbanos. El reto estará en acceder a financiamiento competitivo, construir capacidades gerenciales y posicionarse regionalmente antes de que el mercado se consolide alrededor de unos cuantos jugadores dominantes.
Perspectivas de corto y mediano plazo
Las autoridades estiman que de mantenerse la tendencia, México podría consolidar un promedio anual alto de flujos en los próximos años. Analistas advierten, no obstante, que el crecimiento del PIB para 2025 se ubicaría en un rango relativamente modesto, cercano o incluso inferior a 1.5%, lo que revela que la inversión externa por sí sola no garantiza un crecimiento amplio e inclusivo.
De cara al mediano plazo, el desafío será transformar el récord de IED en mejoras estructurales: mayor productividad, innovación local, desarrollo de proveedores nacionales y fortalecimiento institucional. Si México logra capitalizar esta ola de capital con reformas microeconómicas y políticas de desarrollo regional, el récord de 2025 podría verse dentro de unos años como el punto de partida de una etapa más sólida de transformación productiva y no solo como una cifra excepcional aislada.
